A ver si vas a ser el peor jefe que has tenido nunca…

Creo que nos han comido el coco con eso de la jornada laboral. No sé, ocho horas es un montón de tiempo. Aunque te encante tu trabajo.

Yo antes no pensaba así.  Antes, hace unos meses. Pero me imagino que después de tener un pico de estrés, cambias. Hay tantas cosas que hacer además de trabajar…

Y no es que haya estado trabajando el doble. Simplemente, he empezado a valorar mucho más la calma. La tranquilidad. Estar en casa. Mi ritmo. No hacer nada. Es que noto que me lo pide el cuerpo. Y la mente.

A mí me encanta mi trabajo. Pero pasan los días y nunca tengo tiempo de hacer todo lo que quiero, incluyendo hacer nada.

Y mi cabeza está con un montón de pensamientos a la vez, de todo tipo. Reflexiones, tengo que hacer esto, debería haber hecho lo otro, comidas, tareas domésticas…

Y si además eres autónomo… nunca haces suficiente, siempre podrías hacer más, hay que pagar facturas, las cuotas, el iva, la gestoría… Y acabas estando peor que cuando trabajabas para otros.

Todo el mundo habla de lo dura que es la vida del autónomo. Animales especiales que jamás se cogen la baja, que como mucho tienen dos semanas de vacaciones al año… Según este anuncio, no son humanos.

¡No puede ser que nos hagamos autónomos porque queremos ser nuestro propio jefe y acabar siendo el peor que hemos tenido!

Que sí, que la administración no lo pone fácil, pero nosotros tampoco. Yo que doy clases, creo que nunca me las preparo lo suficiente y estoy hasta el último momento revisando las presentaciones, buscando nuevos vídeos, elaborando más prácticas… ¡Y luego no me da tiempo de hacer ni la mitad de las cosas que tenía pensadas porque no me da tiempo! Porque hacía rato que ya era suficiente.

Creo que es una señal que me dice que tengo que trabajar menos en la preparación de las clases, que no hace falta tanto.

Y me he dado cuenta de que tanta preparación responde al miedo. Al miedo que cuando empecé, tenía a quedarme sin materia de la que hablar, sin contenidos que trabajar. Mis presentaciones entonces constaban de 24 diapositivas. ¡Pobres de mis primeros alumnos! Vaya tostones de clases tuvieron que tragarse…

Pero ahora intento que no superen las seis. Porque he ido adquiriendo mucha capacidad de generar dinámicas menos teóricas, más prácticas, debates… Incluso la capacidad de improvisar algún tipo de actividad si así lo requiere la situación.

Así que lo que motivó tanta preparación, ha desaparecido, sin embargo, sigo haciéndolo.

La gran pobreza de esta sociedad es el tiempo. Tiempo que nunca vuelve, tiempo que pasa. Sin piedad.

Más gráfico, imposible.

Más gráfico, imposible.

Así que seas autónomo o no, piénsalo antes de quedarte currando un rato más.

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2 comentarios

  1. Lo que el literato del video olvida en su reflexión es que la persona que vende algo (por ejemplo un libro o una silla o una lechuga) también gastó tiempo de su vida en fabricarlo. No sólo gastó tiempo de su vida en ganar el dinero el comprador, sino también en producir la cosa el que la vende. La economía funciona así desde el principio de la civilización. Al principio era el trueque, luego se inventó el dinero para hacer la cosa más cómoda

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