¿Cómo llevas la desmotivación?

En estos tiempos es fácil sentir esta emoción.


La falta de estímulos positivos, de planes, la incertidumbre puede provocar que no nos marquemos objetivos o que los que nos marquemos no los consigamos.

Yo voy pasando por periodos de desmotivación, afortunadamente no son largos, pero de forma mucho más frecuente ahora que antes de la pandemia.

La desmotivación es la falta de motivación, la falta de ganas, de impulso, de motor, que suele ser necesario para acercarnos a los objetivos que nos marcamos. Puede ser consecuencia de la frustración. Es decir, que si nos hemos frustrado mucho, la desmotivación puede aparecer con facilidad.

La desmotivación.

Puede aparecer por tener sensación de que no progresas en algo. El perfeccionismo nos puede hacer caer con facilidad también en la desmotivación porque nos dice que lo que hacemos nunca está suficientemente bien y ese discurso puede acabar desmotivando a cualquiera.

Tener pensamientos de fracaso también favorece que nuestra motivación se evapore. Creer que algo te va a salir mal, vincular tu valía con el resultado de tus actos, son pensamientos negativos que te quitan las ganas de intentar cosas.

Revisa tu diálogo interno.

Cómo no, anticipar, pensar mucho en el futuro también es algo que favorece que surjan emociones desagradables como esta.

El miedo a no lograr nuestros objetivos también es un caldo de cultivo para la desmotivación, ya que pensar en lo malo que puede suceder le quita las ganas de ponerse a cualquiera.

A veces las cosas nos cuestan y eso no está mal.

El qué dirán, o dicho de otra manera, la presión social, el juicio que creemos que l@s demás hacen de nosotr@s, también favorece que afloren todo tipo de emociones desagradables.

¿Qué podemos hacer entonces para gestionar la desmotivación? Debemos coger el mensaje que nos manda, que es que nos planteemos lo que estamos haciendo. Que nos preguntemos si esa actividad en la que sentimos desmotivación realmente nos gusta o no. Si nos realiza o ya ha perdido el sentido que tenía para nosotr@s. La desmotivación nos hace pensar en si necesitamos un cambio de rumbo y hay que escucharla.

En esta situación que estamos viviendo es normal sentirla, ya que nos hemos visto privad@s de un montón de estímulos agradables que hacen más emocionante nuestra vida. No obstante, no viene mal que reflexionemos de si es por aquí por donde queremos ir o si debemos reorientar nuestra ruta en la vida.

No creo que sea un buen momento para tomar decisiones drásticas, puesto que estamos viviendo algo temporal y que el resto de nuestra vida no va a ser así. Pero tampoco hay que desoír lo que nos dicen nuestras emociones. Hay que aceptarlas y recibir la información que nos dan sin juzgarlas.

Es importante que redefinamos nuestras metas si es necesario, pensar en qué cosas podemos cambiar a corto, medio y largo plazo para recuperar la motivación.

En lugar de centrarnos en los resultados, el camino se hace más placentero si nos centramos en los procesos. También es importante que nos tomemos nuestros descansos cuando vemos que nos bloqueamos.

Descansar, dar una vuelta, un paseo, viene bien para desbloquear.

Con respecto al futuro y al presente, es importante evitar la procrastinación, ya que puede añadir más fuerza al círculo vicioso de la desmotivación y bajar nuestra autoestima.

Es importante no sentirnos culpables por sentirnos desmotivad@s, suficient tenemos con una coa desagradable como para además, aumentarla con la culpa.

Por último, revisar nuestro diálogo interno para aprender a motivarnos a nosotr@s mism@s. Centrarnos en lo positivo y huir de las comparaciones y de los debería puede ser algo que nos ayude a gestionar la desmotivación.

 

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