El optimismo bien entendido para llevar mejor esta situación

¿Sabéis que es la paradoja de Stockdale?

Jim Collins, en su libro Las empresas que sobresalen, explica la paradoja de Stockdale de manera muy ilustrativa. Collins entrevistaba al almirante Stockdale por haber sobrevivido a más de ocho años de prisión en la guerra de Vietnam. Le preguntaba admirado cómo había conseguido sobrevivir a las torturas y al comportamiento infrahumano. El almirante responde rotundamente que siempre supo que lo conseguiría.

Aquí tenemos a Stockdale.

A continuación, Collins le preguntó quiénes fueron los que no lo lograron, y ahí llegó la respuesta sorprendente: para Stockdale, los optimistas fueron los que no sobrevivieron. El almirante explica que los optimistas eran aquellos que mantenían una fecha de liberación: “Nos liberarán en Navidad, en Pascua…”, cuando esa fecha llegaba y no eran liberados, su frustración crecía y su confianza se anulaba. Para Stockdale la confianza debe ser realista, contextualizada.

Ya pero… ¿Qué es el realismo? Una buena pregunta, muy indicada para estos días. Tod@s creemos que somos realistas. Otra cosa es que yo, desde mi realismo, puedo juzgar poco realista tu realismo.

Yo creo que el optimismo basado en expectativas que no dependen de ti, es peligroso. ¿Por qué? Porque la frustración es el fruto de las expectativas y si esas expectativas no dependen de nosotr@s, es muy posible que no se cumplan.

No sabemos cuánto va a durar esto y tampoco creo que sea bueno estar poniéndonos fechas. Al menos por ahora. Si no, a parte de la frustración, la desilusión, el desánimo y finalmente la depresión, pueden estar a la vuelta de la esquina.

¿Qué cosas dependen de nosotr@s? La visión que tengamos de la situación, lo bien que nos lo sepamos montar, intentar vivir el día a día sin pensar en cuánto nos queda ni qué haremos cuando se nos acaben las ideas… Estar en lo que estemos haciendo, tratando de poner ahí toda nuestra atención, tratando de disfrutar y de hacerlo lo mejor posible. Sea lavar los platos, hacer la comida, jugar con tus hij@s, hacer ejercicio…

Y puedes escoger en qué, de todo lo que está pasando, centrar tu atención.

Felicitarnos cada día por haber superado un día más en estas situaciones. Seguro que si en el pasado alguien te hubiera dicho que te ibas a tener que pasar x días en casa, hubieras dicho “uy, yo no podría”. Pues sorpresa, sí puedes.

Todo lo que estás haciendo ahora, te está fortaleciendo. Las situaciones adversas siempre nos fortalecen si las interpretamos adecuadamente. Y otra cosa, lo que está claro, es que cada día, es un día menos que queda para que acabe. ¿Lo habías visto así? Esto tiene mucho que ver con la resiliencia.

Vivir el día a día, pensar en la comida que te hace falta para cuando vayas a hacer la compra, buscar nuevas actividades cuando se te hayan terminado las que había pensado, es el tipo de cosas que hay que hacer.

Ahora más que nunca, hay que vivir el presente. Y cuando esto se acabe, que se acabará, podríamos aplicar esto a nuestra vida diaria. Tener nuestra atención más en el presente y no irnos con nuestros pensamientos al pasado o al futuro, es bueno para nuestra salud mental y física. Practiquémoslo.

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