Minimizar los celos antes de que exista un segundo hermano

Varias veces en terapia he tenido que trabajar el tema de los celos entre herman@s. Cuando una pareja me dice que van a tener un segundo hijo, me dan muchas ganas de ayudarles a prevenir lo que probablemente puede suceder. A veces me meto donde no me llaman, pero la prevención ahorraría tantos males…

Muchas veces, la llegada de un segundo hermanito va asociada a la maduración forzosa del primero. Éste, que hasta ahora gozaba de todos los privilegios y la atención de tod@s (y si es primer nieto y/o sobrino ni te cuento) ahora de golpe y porrazo se ve privado de ser tratado como un ser especial y centro del universo de los adultos que le rodean.

Pasa de ser el pequeño a tener que empezar a hacerse sus cosas. A tener que cuidar de un intruso que ha acaparado toda la atención. Tiene que empezar a ayudar en casa. Ceder un espacio en su cuarto, sus juguetes y su rol de captar toda la atención. Ahora es el hermano mayor. Y él no ha escogido nada de eso.

Prevenir vale más que curar

¿Cómo no va a estar celoso? ¿Cómo no va a cogerle manía al que le ha arrebatado semejante honor? ¿Cómo no va a ser disruptivo? ¿Cómo va a “portarse bien”?

Como padres y madres hay una serie de comportamientos en las que podéis mejorar para minimizar los celos. Al margen de que queráis tener o no otr@ hij@, criar al que tenéis como si pudiera venir otro, es lo adecuado.

Es decir, que por ser el único, volcar todas vuestras atenciones en él NO ES BUENO. Esto es lo mismo que el tema de comprarles cosas o no. Muchas veces la gente dice “Si me lo puedo permitir, ¿por qué no voy a comprárselo?”. Pero es que el criterio de comprarle algo o no hacerlo, no puede ser que puedas hacerlo, sino que te parezca bien, que lo necesite, que se lo haya ganado, que se lo merezca, que le quieras educar en el consumismo o no… Que puedas hacer algo no es una razón para que lo hagas.

Pues que puedas estar ejerciendo la hiperpaternidad porque tengas tiempo para ello, no significa que tengas que hacerlo. Porque de lo que estamos hablando con ese modelo familiar de que todos sus miembros giren en torno al pequeño, es hiperpaternidad. Ya sabéis “Del modelo mueble al modelo altar”. El trabajo de la responsabilidad también es muy importante para hacerles madurar. La falta de madurez, favorece el aumento de los celos.

He observado que pasa una cosa con los segundos hermanos. L@s p/madres están bastante más relajados con el segundo que con el primero. Los miedos que se tienen con el primero influyen en su educación y en vuestra relación. Si los primeros son diferentes no es por ellos, es por cómo vosotr@s gestionáis esos miedos e inseguridades. Los segundos, al estar vosotr@s más relajad@s, también son más segur@s de sí mism@s y están menos predispuestos a tener celos de un tercero.

Gestionar esas emociones es necesario.

Quiero decir que tomárselo con calma desde el principio (me refiero a gestionar adecuadamente vuestras emociones) es un trabajo que os puede beneficiar a vosotr@s a corto plazo y a vuestro primer hijo a medio y largo plazo.

Los celos son la punta del iceberg. En este enlace puedes ver qué hacer cuando ya han surgido los celos. Pero si miramos qué actitudes promovemos desde el principio, podemos empezar a prevenir y minimizar el problema desde antes. Como decíamos en un trabajo que tuve hace un tiempo “más vale vicio no dar que vicio quitar”.

Luego pueden surgir los celos, porque hay cosas que son inevitables y no pasa nada, pero a veces sin querer los provocamos demasiado.

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