Procrastinar la preocupación

Debería leerme lo que escribo con más frecuencia, porque me sienta muy bien. Debería… Consejos vendo pero se me olvidan. Hasta que no me veo muy apurada, no lo hago.

Precisamente hoy me he leído el post “Estar bien estando mal”. Porque hay momentos en los que hay cosas que no están bien, que nos preocupan, que nos quitan el sueño, que nos provocan urticarias y dolores de cabeza. Nos hacen estar irritables, deprimidos y negativos.

Lo que pasa es que esto no puede ser todo el rato así. Porque al final no nos aguantamos ni nosotros y es entonces cuando decidimos cambiar algo. Y me refiero a cambiar la forma de gestionar nuestras emociones y pensamientos.

En este esquema, lo que cambio es el pensamiento.

En este esquema, lo que cambio es el pensamiento.

Yo lo que cambio es la visión de las cosas. Si hay algo que me causa todo ese malestar, intento pensar en ello menos. Normalmente dejaba que ocupara todo mi tiempo, todo mi espacio, toda mi energía. Pero cuando se me hace tan pesado, trato de ponerlo a raya. Es decir, pensar en eso lo justito y necesario. Y cuando lo consigo, decido disfrutar de ese rato a tope.

Por ejemplo, si estoy preocupada por los resultados de unas pruebas médicas, decido dejar para luego el preocuparme. Pienso: “ahora no, ahora toca ver tal peli o estar con tal persona”. Lo dejo para luego. ¡Procrastino! Eso sería bueno, ¿eh? Deja para mañana lo que te preocupe hoy.

Me encanta darle la vuelta a estas cosas. Necesito estar muy harta para ello, pero al menos le saco un poco de provecho a ese hartazgo.

Me siento un poco así.

Me siento un poco así.

Me canso de estar todo el rato en esa nebulosa chunga que me envuelve todo el tiempo no dejándome disfrutar de una buena comida o de pintar un rato.

Tiene bemoles que aprendamos a disfrutar del presente a raíz de estas situaciones. Pero la vida creo que es un poco así. Disfrutas de lo bueno, cuando has vivido lo malo.

¿Por qué nos cuesta tanto vivir en el presente y disfrutar? Porque el cerebro no está diseñado para que seamos felices. Si lo fuéramos con facilidad, no hubiéramos evolucionado. Tener inquietudes, problemas, preocupaciones… hace que mejoremos, que evolucionemos. Pero al diseñador de esta máquina bastante perfecta que es nuestro cuerpo, no sé si se le ha ido un poco de las manos esta eterna insatisfacción…

O quizá se nos ha ido a los humanos por estar viviendo de la manera que lo hacemos… Sin disfrutar del presente y pensando que necesitamos muchísimas cosas para ser felices…

Disfruto más de las cosas en los momentos malos que en los buenos. No sé si será por esa adicción que tengo a la preocupación que provoca que siempre esté un poco angustiada por algo.

Así que haciendo caso a la frase “Unas veces se gana y otras se aprende” voy a ver la parte positiva de los momentos rancios que a veces nos toca vivir y voy a exprimir al máximo los momentos buenos, que a los malos ya les doy suficiente protagonismo con mi imaginación y creatividad.

Marcar como favorito enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.