Pequeños actos de responsabilidad

La responsabilidad es un valor que siempre suelo trabajar en terapias que hago con madres y padres, porque es muy necesaria.

En el tiempo de hiperpaternidad que vivimos, l@s niñ@s crecen con todo tipo de derechos y casi ninguna responsabilidad.

Me gustaría aquí concretar que una cosa es derecho y otra, privilegio. Por ejemplo, l@s niñ@s tienen derecho a la educación, pero es un privilegio que tengan una tablet, ¿se ve la diferencia?

Esto es un privilegio

No podemos poner todo al mismo nivel ya que, si no, perdemos el norte y les hacemos creer que los privilegios son derechos y así, se malcrían.

Volviendo al tema de las responsabilidades, las suelo trabajar bastante porque ayudan a madurar, aumentan la autoestima, favorecen la armonía en casa y es un acto que prepara para la vida.

Cuando hablo de educar la responsabilidad, no sé exactamente qué se entiende. Imagino que pensaréis en obligaciones, como por ejemplo tareas de la casa de las que se tienen que encargar, los estudios…

Pero también dentro de esa responsabilidad, entra que no haya que ir detrás de l@s hij@s para que las cumplan. Es decir, no hay que ir recordándoles lo que tienen que hacer. Y pensaréis “es que entonces no lo hacen”. Vale, pues si no lo hacen, entonces hay que aplicar consecuencias. Todo siempre adaptado a la edad, claro. Tanto las responsabilidades como las consecuencias.

Es lo mismo para las normas. Si hay un horario para el uso de las pantallas y lo saben y lo entienden, tienen que ser ell@s quienes se responsabilicen de apagarlas y dejarlas en su sitio a la hora. La tarea de madres y padres no es la de policía.

Si estando en el río no quieres que se alejen tanto que no les veas, depositar en ell@s que tienen que verte desde donde estén, es responsabilizarles. Las normas no se ponen para que sean el padre y la madre quienes tengan que ocuparse totalmente de su cumplimiento.

Responsabilizar a l@s hij@s de su fácil supervisión equilibra el funcionamiento de la familia. Porque si no, aparte de que no se responsabilizan y no maduran, la labor de educar, se hace mucho más pesada y puede acabar provocando un deterioro en la relación con tu hij@. A nadie le gusta que le vayan todo el rato detrás recordando lo que tiene que hacer.

Es como con las tareas del cole. ¿Iban vuestra madre o vuestro padre detrás de vosotr@s para comprobar que las hacíais? ¿O ya teníais adquirida esa responsabilidad? ¿Qué ha cambiado en nuestra educación y en la de vuestr@s hij@s para que eso ahora no suceda? Pues muchas pequeñas cosas sin apenas importancia, aparentemente,que realmente sí la tienen…

Tú, como adult@, sabes que para estas fechas se acaba el plazo de entregar la declaración de la renta. El Ministerio de Hacienda no te recuerda todo el tiempo que lo tienes que hacer y te avisa incesablemente hasta que lo haces. Lo que hace es informarte de cómo y dónde hacerlo. Sólo eso. Y si no lo haces, entes o después tendrá una consecuencia.

Pues si educar es preparar para la vida, hay que ver cómo es la vida y adecuar nuestros métodos. En la vida no van a tener tantas oportunidades como muchas veces se les ofrecen a l@s hij@s. En este artículo podéis ver la diferencia entre paciencia y que te tomen por el pito del sereno.

Cuando la vida se muestra como es, es entonces cuando el descubrimiento de la realidad, se hace más duro. Por eso es mejor ir preparándoles con naturalidad para lo que se van a encontrar.

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