Pasarlo mal por tus hij@s es malo para tus hij@s

Pero además no te sientas mal por sentirte mal eh, ¡que nos conocemos!

El artículo de hoy no es para que te sientas peor, todo lo contrario.

¿Es opcional pasarlo mal? Sí. Más concretamente, no es que se trate de pasarlo mal o bien cuando hay algo que te preocupa, te hace sufrir o te da miedo. Sino de pasarlo mal o un poco menos mal. Poco a poco.

Las emociones hay que sentirlas y nos dan una información valiosa. Pero no hay que quedarse enganchad@s a esa emoción, toma la información que te dan y deja que se vayan apagando poco a poco.

Algunas emociones y la información que nos dan.

Algunas emociones y la información que nos dan.

Recuerdo cuando a mí de decían esto y yo pensaba, ¿pero cómo se hace? Y nadie me lo decía. Pues yo os lo voy a contar.

Hemos de saber que las emociones tienen una duración determinada, más bien corta. Si duran más es porque con nuestra mente las estamos alargando.

Este es mi esquema para gestionar emociones.

Este es mi esquema para gestionar emociones.

Por ejemplo, me enfada un montón que mi hijo haya pegado a un amigo. Y puedo empezar a decirme mentalmente “esta conducta es intolerable”, “va a ser un matón”, “yo no le he enseñado eso”, “¿cómo lo voy a solucionar si ya he hecho todo lo que sabía para evitar esto?”. De esta manera, hacemos que la emoción sea más aguda y provoque que nuestro comportamiento no sea el deseado.

O puedo pensar “respira profundamente”, “cuando yo esté más tranquil@ le pediré que me cuente qué ha pasado”, “puede que tenga una explicación”, “son cosas que pasan”, “todo tiene solución”, “esta emoción se me va a pasar y entonces estaré mejor para gestionar la situación”. De esta manera, probablemente, nos tranquilizaremos antes y podremos actuar como realmente queremos.

¿A quién le dejas que te cuente la película?

¿A quién le dejas que te cuente la película?

A veces, no nos permitimos sentir las emociones porque “está mal”. En este caso, yo os estoy hablando de que pasarlo mal por vuestr@s hij@s es malo para ell@s, pero eso no significa que cuando venga la emoción desagradable la neguemos. Entonces ya es tarde. Si viene, siéntela, no la rechaces, no te sientas mal. Cuanto más te resistas a sentirla, más se quedará. Es como un mensajero que te trae un paquete. Hasta que no le abres la puerta para entregártelo, llama al timbre sin parar. Deja que la emoción te dé la información y se irá.

¿Cómo evitar entonces pasarlo mal? Pues cambiando nuestras creencias, que son los cimientos de nuestro pensamiento y nuestra lógica. Y sabiendo que nuestras emociones, nuestro comportamiento y nuestro pensamiento tienen un poder muy grande sobre nuestro alrededor. Si pienso que mi hijo es blando, lo provocaré inconscientemente con mi actitud. Cuando me da miedo que mi hija se hunda si su mejor amiga le da de lado, le estaré transmitiendo que no confío en su capacidad de hacer nuevos amigos.

El sufrimiento es cosa de los adultos. Es revivir cosas pasadas desagradables o inventar infinidad de cosas futuras chungas que pueden suceder. No te machaques con eso, porque eso te sienta mal. Y l@s crí@s te lo van a notar. Les puedes enseñar a sufrir, pero mejor que no, ¿no? No te sientas culpable, porque también les podrás enseñar eso, y la culpa es poco constructiva. Que no te den pena, porque la pena es lo que se siente cuando nos ponemos las gafas del victimismo y sentirse víctima mola más bien poco.

Confía en ti, confía en ell@s, transmíteselo. Es mejor.

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