Cosas que hacemos para no ser felices

Detectar qué hacemos para no ser felices es tan importante como saber qué hacer para serlo. Cuantas más cosas sepamos sobre como acercarnos a ese estado de calma y tranquilidad, mejor.

Yo pienso mucho, pienso más que siento, más que hablo. Pienso sin parar y eso no es nada bueno. Por eso pensar menos forma parte del bienpensar.

Me he dado cuenta de cómo, pensando, arruino algunos momentos.

Por ejemplo, hay días en los que me siento bien. Bueno, ratos. Pues me he dado cuenta de que hago una cosa que hace que esos ratos sean más cortos de lo que desearía.

Puede que me sienta bien porque me ha pasado algo chulo. O porque estoy disfrutando por las circunstancias. También puede ser que sin razón para mí, ese día me haya despertado de subidón de felicidad y esté genial.

Pues de repente, me sorprendo a mí misma repasando si todos los aspectos de mi vida están bien. Como buscando razones que argumenten mi bienestar. Y entonces, ¡zas! Se esfuma mi felicidad…

Es como si solo pudiera sentirme así si hay razones para ello. El caso es que antes de buscarlas, yo me sentía bien. Y sin embargo, cuando busco las supuestas causas, no las encuentro y me privo de ese sentimiento de tranquilidad.

Entonces, ¿hace falta tener razones para sentirse bien? La respuesta es que no. Rafael Santandreu seguro que estaría de acuerdo conmigo. Él opina que se puede ser feliz prácticamente en cualquier situación. Yo no voy tan lejos, pero sí creo que no hace falta que todo esté bien para ser feliz.

Si eso fuera así, no seríamos felices jamás porque es imposible que todo esté bien. Más que nada, porque somos tan exigentes y a veces caprichos@s, que siempre vamos a querer mejorar y lo que hoy está bien, puede que maña nos parezca que no lo está tanto. Esto también tiene que ver con nuestro diseño. Estamos programad@s para sentir insatisfacciones y así tender hacia la evolución. No obstante, tender a mejorar no significa despreciar o no valorar lo que tenemos.

Insatisfacción y evolución vas unidas.

Cuando me pongo a evaluar mi vida, siempre hay aspectos que son susceptibles de mejorar o que incluso están mal. Así, que estoy intentando no hacerlo. Cuando un día voy conduciendo por estas carreteras pirenaicas alucinando con la naturaleza, intento no ponerme a pensar en si está todo bien para poderme sentirme así. Es como si no me diera permiso para estar bien. Es como si no pudiera sentirme bien si no me lo he ganado, si no he resulto todas las cosas que tengo pendientes. ¡Pero es que visto así, nunca podría ser feliz!

Vivo en un sitio que me genera mucha felicidad.

Y eso sí que no. Con lo corta que es la vida, prefiero ser feliz ya. Con lo que tengo y con lo que me falta. En este post que escribí hace un tiempo, hablo de como estar bien estando mal.

Esto tiene mucho que ver con mi autoestima y el trato que me doy. Es como si me castigara por no tener todo listo, terminado, apañado y cerrado. Pues anda que no hay cosas por solucionar en esta vida… Debemos permitirnos ser felices, sentirnos bien, aunque no seamos todo lo eficientes que creemos que debemos ser. Se puede ser feliz aunque no hayas enfrentado determinada situación en el trabajo. Aunque no hayas llevado al coche al mecánico por ese ruido que hace meses que oyes. Incluso a pesar de tener un conflicto sin resolver con tu pareja. Es un premio que te mereces y sólo tú puedes darte.

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2 comentarios

  1. “No pienso, soy feliz”
    Me encantaria, pero ya estoy pensando como dejar de pensar. Buff

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