Vamos a tomarnos las cosas con la seriedad que merecen.
Me viene a la cabeza este vídeo que colgué hace ya tiempo, en el que se ve como un niño de unos dos años va persiguiendo a alguno de sus progenitores por casa con una rabieta tremenda, pero que curiosamente sólo expresa cuando es consciente de que lo están viendo.
Había comentarios que ponían en duda la autenticidad del llanto, argumentando que lo hacía por llamar la atención. Si queréis verlos, están aquí.
Pero es que con esas edades no hay muchas otras formas de llamarla. ¿Hay que ignorarlos en un momento así? Desde mi punto de vista no. ¿Es teatro lo que están haciendo? Falta algo de información para contestar esta pregunta, pero creo que sí hay verdadero dolor en ese comportamiento.
Aquí lo que sorprende es que pueda autorregularse tanto y llorar solo cuando su objetivo está cerca. No sé por que quien grababa no atendía al niño. Quizá porque entendía que hacerle caso sería como ceder ante el crío. Pero atender, no es ceder. Hacer caso no es ceder. Consolar no es ceder.
Los padres y los hijos no están en bandos contrarios.
Los padres ponen límites y los niños tienen todo el derecho del mundo a expresar su emoción (siempre que no dañen a otros). Y la obligación de los padres es consolarlos. Porque lo están pasando mal. Sí, a pesar de que sean ellos mismos los que han provocado indirectamente esa reacción. Aquí tenemos un ejemplo de manejo respetuoso de las rabietas.
Leyendo los comentarios que este vídeo suscitó, la verdad es que me sorprende la cantidad de ellos que son a favor de que el niño sólo quiere llamar la atención como algo que no es bueno. Es más, que es malo.
Si los niños quieren llamar la atención es porque sienten que no reciben la suficiente. No hacerles caso, no hará que esa carencia se disipe. Más bien lo contrario.
¿En qué momento pasan de ser los hijos inocentes y adorables a ser manipuladores y malintencionados? Estoy muy a favor de poner límites, pero nunca al afecto ni a la expresión de emociones.
Para nada estoy a favor de la permisividad, que genera pequeños tiranos. Pero sé que un niño al que se le ignora cuando lo está pasando mal, el único mensaje que recibe es NO SOY IMPORTANTE. Y eso puede ser una semilla demasiado potente para tener una baja autoestima de por vida. Sobre todo cuando sucede a esa edad.

La ignorancia pude tener efectos muy negativos en la autoestima del niño.
No suelo hablar de cosas irreversibles en educación, pero una actitud continuada como la que vemos en este vídeo, puede tener efectos devastadores en la salud mental.
La autoestima es el sentimiento que tenemos hacia nosotros mismos y se construye a través de lo que entendemos que somos para los demás. Si no soy importante para mis padres, no soy importante para mí.

Nuestras acciones son semillas.
No sé si queda claro el mensaje que quiero transmitir. Si tu hijo tiene una rabieta, consuélalo. No dándole lo que pide, sino con atención. Un abrazo lo contiene y lo tranquiliza. Una mirada, una caricia, unas palabras cariñosas. No le des lo que pide. Pero que sepa que estás ahí. Que es importante y que puede contar contigo.


