Como está el tema candente, me la juego con el post de esta semana y voy a hablar de emociones y política.
Tal y como comentaba el otro día en Facebook, con más empatía y menos manipulación, todo iría mejor.
Como está el tema candente, me la juego con el post de esta semana y voy a hablar de emociones y política.
Tal y como comentaba el otro día en Facebook, con más empatía y menos manipulación, todo iría mejor.
Con cierta frecuencia me hacen consultas de este tipo, y he decidido contestarlas públicamente, puesto que creo que hay muchas gente que se puede sentir identificada y beneficiada.
Me contaba una pareja con hijos, que suele coincidir con frecuencia con otra pareja con hijos (niños que rondan los seis años), en el parque, a la salida de las actividades extraescolares y demás, algo que les estaba sucediendo y que no tenían muy claro cómo actuar.
¿Cómo puede ser que aspectos básicos para el desarrollo del ser humanos como la educación o la comunicación sean taaaan complejos?
Quizá sea esa la causa… o la consecuencia del desarrollo del ser humano…
“No controles” decía la canción. Porque sentirnos controlados es un rollo. Pero controlar, a pesar de parecer una forma de “dominar”, también es agotador y desgasta las relaciones. Que estén pendientes de todo lo que haces y de cómo lo haces, notar unos ojos clavándose en tu nuca… no mola.
… que viviría en el pueblo de mis sueños.
… que podría caminar por el monte cuando me diera la gana.
… que leería junto a la chimenea.
Tod@s somos hij@s.
Esta vivencia podría ser suficiente para enfrentarnos a la labor de educar.
Con lo que eres, ya está. No tienes que llegar a un mínimo. Con ser quien eres, ya está bien. No tienes que hacer, conseguir, tener nada más para ser válid@. Sólo por existir, ya eres suficiente.
15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.
Éste es el punto decimoquinto de un “Manifiesto para niñas” que me he encontrado por la red. En él he podido leer también que no somos princesas, que no existen los príncipes azules, que podemos trepar a los árboles sin ser “chicazos”…