Parece ser que tener problemas personales con el jefe es la primera causa de abandono de un trabajo estable. Interesante…
Puede ser…
Parece ser que tener problemas personales con el jefe es la primera causa de abandono de un trabajo estable. Interesante…
Puede ser…
Aquí la consulta de una madre sobre cómo actuar ante una intervención que van a practicarle a su hijo de tres años: “Van a operar a mi hijo de tres años y no sé muy bien cómo enfocarlo y a la vez atar mis nervios. ¿Cómo acompañarlo? ¿Hablarle del asunto desde el principio? ¿O eso puede generarle más angustia? ¿Cómo transmitirle tranquilidad y confianza cuando tú eres un manojo de nervios?”
Suelo hablar normalmente sobre cómo educar a los hijos o cómo gestionar nuestras propias emociones, siendo padres o no. Con mucha frecuencia, tengo conversaciones con amigos sobre la relación que mantenemos con nuestros padres. Somos adultos todos, pero no nos relacionamos igual que con otros iguales. Parece que los padres nunca dejan de ejercer como padres.
Posiblemente es algo que muchos padres y madres sienten cuando están esperando un segundo hijo. Y más, si el primero ha llegado a una familia en la que no había niños y es el primer nieto, el primer sobrino… que están colmados de atenciones y contemplaciones.
Me encantan las buenas noticias. Me encanta que me las cuenten. Bueno, con matices. A veces, algunas, me molestan. Es cuando siento envidia. Envidia de la mala, de la única, vaya. Envidia de la buena no existe. Eso será otra cosa, admiración, deseo de tener lo mismo que otro… Pero la envidia siempre conlleva el deseo de que eso que anhelas en otro, lo pierda, para así sentirte bien o menos mal.
Retomar la rutina después de Navidad es duro para todos. Poner en marcha el funcionamiento de la familia tras tantos días de fiesta, emociones, celebraciones, encuentros, viajes, novedades… puede alterar a cualquiera. En este vídeo podemos ver cómo es la vuelta al cole: http://videos.lainformacion.com/espana/comienza-la-vuelta-al-cole-despues-de-la-navidad_Biuh6ABsEfCjceUJaAwJr3/
El otro día una persona cercana a mí me hacía una pregunta interesante, que creo que puede ser esclarecedora para bastante gente. Me comentaba que está muy de moda el tema del optimismo, del intentar, del animarse a ir a por los objetivos que uno se ha creado, porque hay mucha gente que sí ha conseguido cosas, te muestran ejemplos de que sí se puede, pero a veces lo intentas y no puedes, ¿Y ENTONCES QUÉ?
Aquí os dejo una consulta real que me hizo una madre hace unos días sobre el tema de las palabrotas:
El otro día me comentaba una persona cercana a mí que se encontraba un poco mal, “plof” según ella, imagino que decaída, desanimada y algo triste, porque se arrepentía de no haber estudiado “en su día”. Lo pongo entre comillas porque aunque puede ser más favorable hacer las cosas en un momento determinado, no hay un solo momento para cada cosa en la vida.
El otro día unos padres me comentaron que a su hija le han dicho desde un principio que los regalos que recibe todas las navidades, no se los “traen” los Reyes ni Papá Noel. Era la primera vez que conocía a alguien que lo había hecho: se había atrevido a desafiar la idea de que hacerlo podía suponer cargarte la ilusión y la inocencia de los niños. Aún estoy asombrada.