Cómo gestionar el exceso de regalos que recibe tu hij@

Aquí la duda de una madre sobre cómo gestionar el tema de lo que otras personas le regalan a su hija de un año.

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Cuando a un niño no le importa nada

Hace poco, zapeando, me encontré con la peli “Volando voy”. Va de un chaval que en los años 70 a los 11 años ya había cometido más de 150 robos. El primero con unos 7 años. Si no la has visto… voy a hacer un spoiler, te aviso.

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¿Cómo decir a nuestros hijos de 3 y 8 años que nos separamos?

Éste es un tema sobre el que he estado trabajando recientemente para dar respuesta a una consulta que me han hecho.

Hay una serie de pautas que, si tenemos un poco de sentido común, ya sabemos, pero que no viene mal recordar:

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El final… del campus… llegó…

¡Hola! ¡Ya estoy de vuelta! Siento mucho esta ausencia, pero no había previsto que la actividad de este verano iba a ser tan frenética…

Y es de eso de lo que os quiero hablar.

Como muchos sabréis, este verano en Ansó he llevado a cabo junto con dos compañeros, el campus de verano “Creatividad, movimiento y emociones”. Ha sido una actividad con niñ@s de 4 a 12 años en la que hemos pasado todas las mañanas aprendiendo sobre deportes, manualidades, cultura, flora, fauna, idiomas, cante, baile y, cómo no, emociones.

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Ya sé que me quieres, pero no me des consejos.

¿A que a veces no cuentas cosas a algunas personas porque ya sabes lo que te van a decir? Me refiero a cosas importantes, que te preocupan, que te inquietan, que te duelen… ¿A que a veces te callas cosas que sientes, que temes, que planificas porque no confías en que la reacción de los demás vaya a ser de ayuda?

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¿Era esto lo que esperabas sobre ser madre?

Ayer, día de la madre, las redes sociales se llenaban de felicitaciones, fotos, reconocimientos y agradecimientos. Pero todos los días no son así.

Felicítate tú cada día.

Felicítate tú cada día.

¿Era esto lo que esperabas sobre ser madre? ¿No iba a ser todo maravilloso? ¿Cómo es que hay que dar tanto sin esperar nada a cambio? ¿A veces te dan ganas de pedir la hoja de reclamaciones de la vida por su publicidad engañosa? Por tu cansancio, por tus frustraciones, por tu infinita pero, aparentemente, insuficiente paciencia, por la culpa que sientes, por comportarte como no quieres muchas veces, por sentir que se te hace grande esto de ser madre… No pasa nada si la respuesta es que sí. Porque esto se lo escucho a muchas. Nadie te habla de la parte oscura de la maternidad, física, psicológica y social.

No es tan fácil...

No es tan fácil…

Afortunadamente, cada vez hay menos tabú sobre estas sombras y ello genera que se lance un rayo de luz y sea más llevadero. ¿Soy la única a la que se hace cuesta arriba la maternidad? ¿Nadie más que yo ha tenido depresión post parto? ¿Sólo yo me siento culpable por querer estar un rato para mí sin mis hijos? ¿Nadie más ha tenido un miedo terrible a no saber cuidar bien a su bebé? ¿Sólo yo me siento fatal cuando la maestra me dice que mi hijo se porta muy mal?

Se va desmitificando a la madre perfecta.

Se va desmitificando a la madre perfecta.

No eres la única que tiene estos momentos de flaqueza, aunque casi todas lo sufren en silencio. Porque da mucho miedo equivocarse. Te voy a dar dos noticias: una es que te vas a equivocar, no lo puedes evitar. La otra, es que equivocarse no es malo, es inherente a la vida y al aprendizaje. Cuanto más te equivoques, más aprenderás.

Si nos contáramos las cosas nos sentiríamos menos solos.

Si nos contáramos las cosas nos sentiríamos menos solos.

Y cuando eso suceda, trátate bien. Quiérete mucho. Compréndete. Consuélate. Achúchate. Porque si no lo haces, ni la manualidad de tu peque tal día como ayer, ni un ramo de flores, ni un pase para un spa, te harán sentir bien. Y si no te sientes bien, es mucho más difícil que lo hagas bien. Porque, además, ¡para tus hij@s eres la leche!

Lo estás haciendo lo mejor que sabes, lo estás haciendo genial, cada día lo haces mejor y ese es el reconocimiento que te debes dar. La culpa no sirve para aprender, no te castigues por equivocarte, eso está obsoleto.

Sólo el amor y la comprensión hacia ti harán que te sientas mejor y seas mejor madre cada día.

Quizá no era esto lo que esperabas, pero tampoco esperabas otras cosas maravillosas que sí suceden. Agárrate a ellas, porque son las que van a compensártelo todo. Da la importancia justa a las cosas y disfruta, siempre serás madre, pero este tiempo mientras son pequeñ@s no volverá.

 

¿Te gusta que tus hijos se parezcan a ti?

El típico comentario cuando conocemos a un niño: “es clavado al padre”, “ha salido a la abuela”, “tiene tus ojos”, “en la mala leche ha salido a su madre”… Aunque también son comentarios que surgen desde los propios padres, ¿no?

Y es que hay casos que son llamativos, comparas al peque con fotografías de su padre o su madre a su misma edad, ¡y son dos gotas de agua!

No obstante, aparte de las semejanzas físicas, también están las psicológicas o comportamentales. Muchas veces me plantean esta duda: ¿el carácter es hereditario? Y claro, yo dedicándome a lo que me dedico, no puedo decir que sí, porque entonces, apaga y vámonos. Tampoco puedo decir que no. Simplemente parto de que hay un porcentaje genético que predispone al niño a ser más o menos temperamental, más o menos extrovertido, más o menos resiliente… Pero todo esto se va a desarrollar en función de cómo se relacione con su contexto.

Los niños hacen lo que ven. Y van a copiar a sus padres con exactitud. Quizá no a los dos, puede haber una predisposición a tirar más hacia uno o hacia otro, precisamente por ese componente biológico del que hablaba antes.

L@s niñ@s hacen lo que ven.

L@s niñ@s hacen lo que ven.

Así que, puesto que te va a copiar, ¿eres consciente del ejemplo que le estás dando? Y no me refiero solamente a si tiras papeles al suelo o a si fumas. Me refiero a otras muchas actitudes del día a día, como por ejemplo:

  • Tu relación con la comida: ¿disfrutas, comes con ansiedad, te sientes culpable después de una opípara comida? ¿Te gusta más o menos todo o le encuentras pegas a muchos alimentos? ¿Comes equilibradamente o vives a dieta?
¿Cómo te relacionas con la comida?

¿Cómo te relacionas con la comida?

  • ¿Te da miedo hacer cosas o te atreves a probar experiencias nuevas?
¿Te atreves?

¿Te atreves?

  • ¿Te relacionas con los demás con naturalidad o son las inseguridades quienes guían tu patrón de conducta?
  • ¿Eres perezos@ o vences la comodidad y disfrutas del movimiento y el bienes que ello genera?
  • ¿Criticas o describes comportamientos? Aprender a utilizar un lenguaje neutro genera emociones menos intensas y más fáciles de gestionar.
  • ¿Qué tipo de mensajes das sobre tu cuerpo? ¿Lo valoras y cuidas o lo menos precias con comentarios negativos sobre él? Este post es muy gráfico sobre las consecuencias que pueden tener comentarios negativos sobre tu cuerpo.
  • ¿Le das más importancia a las experiencias o a lo material?
  • ¿Basas tus decisiones en argumentos reflexionados que te generen bienestar o te dejas llevar por la impulsividad y acabas haciendo cosas que no querías?
  • ¿Basas tus opiniones en tu propio criterio o sacas conclusiones aceleradas sin tener demasiada información?

Pues después de que te hagas estas preguntas y te las contestes, quizás haya alguna de tus actitudes del día a día, que no querrías que tus hij@s te copiaran. Te animo a que trates de cambiarla, pero desde la comprensión.

Es decir, primero es importante que reflexiones sobre lo bueno y lo malo que te ha acarreado a ti esa actitud, motivándote para cambiar. Segundo, si no quieres “pegarle” esas actitudes a tus hij@s y quieres que tengan una vida más fácil en ese aspecto, puedes tratar de introducir cambios. Eso sí, poco a poco y premiándote por ello. El simple hecho de que vean que te esfuerzas por cambiar cosas de ti, les va a dar un gran ejemplo y de esta manera van a aprender que ell@s tienen control sobre su vida y su forma de actuar.

Espero que este post te haya sido útil, ¡hasta la próxima semana!

 

¿Has sentido estas emociones alguna vez?

He encontrado este vídeo por la red: https://www.facebook.com/Magnet/videos/1062465900480128/ Proviene de “The dictionary of obscure sorrows”. En él, como podéis ver, se han bautizado diferentes emociones que la gente siente pero no puede explicar: son emociones que conocemos a las que no les poníamos nombre.

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Ser y sentirse mejores padres

Para ser y sentirse mejores padres o madres hay que pensar que lo que se hace es suficiente. Está bien querer mejorar, pero eso no es sinónimo de castigarte si no lo consigues. Valora tus logros, siéntete mejor. Disfruta de este tiempo que no volverá, tómatelo todo con mayor relatividad,… sigue leyendo