Quiero ser como yo

Hice un bolso este año con este texto, bueno, os lo enseño.

En realidad, he hecho más de uno, ¡tienen éxito!

En realidad, he hecho más de uno, ¡tienen éxito!

Es una afirmación que a mí me parece súper sana, súper necesaria. Imagino que será porque durante mucho tiempo yo buscaba referentes en mi vida.

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¿Detrás de una mujer exitosa hay una madre insoportable?

Este es el título de este vídeo que compartí hace unas semanas en Facebook. Y lo compartí no tanto por estar de acurdo con si contenido, sino más bien por lo contrario.

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Cómo gestionar el exceso de regalos que recibe tu hij@

Aquí la duda de una madre sobre cómo gestionar el tema de lo que otras personas le regalan a su hija de un año.

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Cuando a un niño no le importa nada

Hace poco, zapeando, me encontré con la peli “Volando voy”. Va de un chaval que en los años 70 a los 11 años ya había cometido más de 150 robos. El primero con unos 7 años. Si no la has visto… voy a hacer un spoiler, te aviso.

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¿Nos quejamos porque l@s crí@s tienen muchos deberes o porque nos toca hacerlos a nosotr@s?

Cuando vi el anuncio de Ikea, antes de que empezara el revuelo de los deberes, me hizo gracia. Pero ahora ya no. Qué bien saben estos publicistas sacarle partido a las realidades sociales. Lo malo es que la manipulación está servida, y perdemos el sentido común.

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Las cosas de tu hij@ no son “sus” cosas.

Al menos si eso significa hacer con ellas lo que le dé la gana.

Si quieres hij@s agradecid@s, enséñales a tratar bien las cosas.

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¿Se puede una madre arrepentir de serlo?

Hace días que quiero escribir sobre este tema, porque la verdad, es que aluciné cuando leí un artículo que hablaba sobre el libro titulado “Madres arrepentidas”.

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Ingredientes de unas buenas vacaciones de verano

Oficialmente ya son vacaciones y l@s niñ@s no tienen cole, pero aún así necesitan unas rutinas, ya que el descontrol y la falta de límites, aunque no lo parezca, les genera bastante inseguridad.

Las vacaciones de verano a l@s niñ@s pueden parecerles eternas, no es como a nosotr@s, que se nos pasan volando y, por ello, puede haber tiempo para todo.

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Una razón por la que es tan difícil educar desde el respeto.

Poner atención en el lenguaje que utilizamos, es muy importante tanto en el trato que nos damos a nosotros mismos como en el que damos a los demás.

¿Eres consciente de cuánto te criticas? ¿O de cuánto te comparas? Si nos ponemos a analizar lo que nos decimos, alucinaríamos de lo crueles que somos con nosotros mismos. Pero con los demás, no nos quedamos cortos, porque proyectamos en ellos lo que no soportamos de nosotros.

Aunque cambie la forma, el castigo puede seguir existiendo.

Aunque cambie la forma, el castigo puede seguir existiendo.

Educamos como nos han educado y repetimos, nos guste o no. A no ser que nos hagamos conscientes de esta repetición, paremos y reflexionemos sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos y, conscientemente, elaboremos una forma mejor.

Lo he comentado en otros posts: educar a tu hij@ te enfrenta con el niño que fuiste. Y mientras no te reconcilies con él, te perdones y trates de quererte de forma incondicional, seguirás castigándolo por lo que tú no te perdonas.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Puede que suene muy extremo este planteamiento. Si tu infancia ha sido tratada con respeto, si te han querido de forma incondicional, si no fueron duros contigo tus padres, probablemente tengas mayor facilidad para ser comprensiv@ con tu hij@.

Pero por desgracia, no todo el mundo tiene esa suerte y cuando se encuentran con sus hij@s, a menudo se descubren haciendo lo mismo que sus padres hacían con ell@s.

Desde un enfoque psicoanalista, mientras no resolvamos nuestros problemas con nuestro niño interior, seguiremos teniendo problemas para educar a nuestr@s hij@s de una manera sana y coherente.

Lo que “funcionó” con nosotros no tiene por qué hacerlo con nuestros hijos, afortunadamente. Las incoherencias, los gritos, los castigos desproporcionados, el miedo, las faltas de respeto, los chantajes psicológicos, las manipulaciones… Pueden dar resultado a corto plazo, pero a largo plazo son bastante destructivos. Es hora de abandonar lo que realmente no sirvió con nosotr@s. No hemos muerto en el intento, no nos mató, pero podríamos tratar de evitárselo a las generaciones venideras.

Trabajo con adultos que arrastran secuelas psicológicas importantes por la educación que han recibido en su infancia, por la severidad con la que han sido tratadas, por las relaciones tóxicas en las que se han criado, por los chantajes que aún a día de hoy les minan la autoestima…

Tomemos conciencia de la importancia que tiene nuestro lenguaje en nuestr@s hij@s, pero antes, perdonemos al niño que fuimos.

No fuimos malos, no fuimos trastos, no fuimos torpes, no fuimos vagos, no fuimos irresponsables, no fuimos marranos. Fuimos niños tratando de aprender a vivir y a relacionarnos y que fallamos intentándolo, como todo aprendizaje, pero también acertamos, aunque se nos felicitara poco por ello.

Una vez asimilado esto, trataremos con mayor comprensión y respeto a l@s pequeñ@s.