Mi niñez no fue feliz. Tampoco desgraciada. Tengo excelentes recuerdos de ella a la vez que otros muy desagradables.
Quienes hemos hecho un trabajo personal, solemos desmontar el mito de la infancia feliz. Aunque a veces, demasiado.
Mi niñez no fue feliz. Tampoco desgraciada. Tengo excelentes recuerdos de ella a la vez que otros muy desagradables.
Quienes hemos hecho un trabajo personal, solemos desmontar el mito de la infancia feliz. Aunque a veces, demasiado.
Al menos si eso significa hacer con ellas lo que le dé la gana.
Si quieres hij@s agradecid@s, enséñales a tratar bien las cosas.
Si tenías un plan trazado para la vida de tus hij@s antes de que nacieran.
Si consideras que se han convertido en el eje de tu existencia.
Este verano fui a visitar el monasterio de San Juan de la Peña, bastante bonito y concurrido. Es por ello que hay autobuses periódicos que te transportan desde el aparcamiento hasta el mismo monasterio.
Si la respuesta es sí, quizás te estés convirtiendo en un hiperpadre.¿Y qué es eso? Si no sabes la respuesta, es normal, es un término que ha acuñado por Eva Millet, que ha escrito un libro con el título “Hiperpaternidad. Del modelo mueble al modelo altar”.
Éste es un tema sobre el que he estado trabajando recientemente para dar respuesta a una consulta que me han hecho.
Hay una serie de pautas que, si tenemos un poco de sentido común, ya sabemos, pero que no viene mal recordar:
Hace días que quiero escribir sobre este tema, porque la verdad, es que aluciné cuando leí un artículo que hablaba sobre el libro titulado “Madres arrepentidas”.
Y sigo con la segunda parte de este interesante post (si quieres leer la primera parte, pincha aquí):
Hablar con los niños de 3-4 años funciona en parte, pero el acompañarlo con un poco de conductismo como te comentaba con las normas, no viene nada mal.
Es normal que te cuestiones si lo estás haciendo bien, si eres muy estricta o si los demás lo son menos… Esta actitud es genial, puesto que supone dejar la puerta abierta a mejorar. Pensar que todo lo haces bien sería un error, puesto que nunca podrías detectar tus fallos. sigue leyendo
Aquí la consulta de una madre en un mal día:
“Hoy mi hijo de casi 4 años le ha metido la mano sucia, muy sucia, a su hermano de menos de un año en la boca, cuando le he dicho mil veces que eso no se hace y le he explicado por qué. Bueno, pues me he encontrado llamando “cerdo” al mayor a la vez que lo miraba con la mirada intimidatoria con la que mi padre me miraba a mí, amenazándole con tirar sus juguetes y castigándole a irse a la cama sin cenar… sigue leyendo