El mito de la lucha entre el corazón y la razón

Se usan muchas veces expresiones del tipo corazón versus razón para manifestar las luchas internas que tenemos, pero creo que no es adecuado entender la contradicción de nuestros anhelos de esta manera.

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¿Corto la relación con mis padres para que no me hagan daño?

Aquí os dejo la consulta y mi respuesta sobre cómo gestionar la relación con los padres cuando somos adultos.

“Quería saber si es conveniente cortar del todo la relación y alejarse de tus padres cuando la relación esta haciéndote daño y no la puedes arreglar. El tema es que me separé y fui a vivir a un piso vacío suyo pagando gastos y un alquiler simbólico. Eso les dio derecho a tratarme como si tuviera trece años con normas y críticas continuas. Me decían continuamente que ésa no era mi casa y que me buscara una casa donde vivir… Muchos enfados… Hasta que ya ni cuando nos veíamos de vez en cuando podían mostrar alegría, siempre broncas y normas y críticas hacia mí. sigue leyendo

Que tus hij@s decidan lo que son.

Describir el comportamiento de los demás y opinar sobre él es de mala educación, ¿lo sabías?

Pues entonces hemos sido educad@s por personas extremadamente maleducadas porque yo desde que tengo uso de razón he escuchado mensajes que me describían: si me parecía a mi madre, que era más lista que las pesetas, qué peluda era, qué vaga era, que esperaban que sacara buenas notas, que era muy desobediente… El lenguaje que utilizamos es muy poderoso, estructura nuestra realidad y la de nuestr@s hij@s. Debemos acostumbrarnos a ser más neutros con el lenguaje a la hora de describir sus actitudes y partir de un mayor respeto.

¿A quién le das poder para que te cuente la realidad?

¿A quién le das poder para que te cuente la realidad?

La verdad es que si nos ponemos a hablar, qué difícil es hacerlo correctamente desde el punto de vista de la inteligencia emocional… La comunicación entre iguales es complicada. Educar es un acto que hacemos a través de la comunicación verbal también. Aunque si me seguís, habréis detectado que abogo más por el ejemplo que por la palabra.

Muchas veces utilizamos mensajes poco respetuosos porque dan un rápido resultado en cuanto a lo que queremos conseguir de la conducta de nuestr@s hij@s. Pero esos mensajes van llenando el recipiente del cual se nutre lo que ellos piensan de ell@s mism@s.

Nuestras palabras son semillas.

Nuestras palabras son semillas.

Creo que podríamos estar más callad@s, calibrar mucho más lo que decimos y cómo lo decimos y para que lo decimos. Porque las palabras tienen una gran influencia en la conducta de l@s niñ@s, en su pensamiento y en su forma de tratarse.

Cuando somo pequeñ@s, no podemos hacer oídos sordos.

Cuando somo pequeñ@s, no podemos hacer oídos sordos.

La forma en que hablamos a l@s niñ@s se convierte en su voz interna.

Fijaos el gran poder que tenéis sobre su autoestima. Creo que para unos padres, que su hij@ tenga una buena autoestima es súper importante. Pues es tan fácil como tratarles siempre con respeto. Bien, la teoría está clara, ¿pero qué es exactamente respetuoso?

  • ¡Eres la más guapa del mundo!
  • ¡Qué mentiroso eres!
  • ¿Te quedas a dormir en casa de tu amiguit@? ¿Me dejas sol@?
  • Sacar un 7 no es suficiente.
  • Eres una vaga.
  • ¡Cómo te estás poniendo, eh!
  • Hablar de ellos con otras personas como si no estuvieran.
  • Tú sabrás lo que tienes que hacer.
  • A ver cuánto te dura esta vez el capricho…
  • No vas a poder, ya lo hago yo, lo vas a romper, te vas a… (caer, manchar, hacer daño…).
  • Mira a tu hermano, qué bien se porta, no como tú.

Las frases que empiezan con “eres”, ¡peligro! Van a construir su autoconcepto, lo que opinen de ell@s mism@s. Mira los estragos que tiene en los adultos, pues imagina en l@s niñ@s.

Mucho ojito con los chantajes psicológicos. Ell@s nos quieren y nosotr@s a ell@s, ¿no? Pues dejemos que  nos lo expresen libremente y sin coacción. Si no, pueden tener problemas de dependencia afectiva en sus futuras relaciones.

No somos futurólog@s, ¿no? Pero para nuestr@s hij@s, somos dioses y lo que digamos va a misa. ¿Qué papá dice que me voy a caer? Pues me caigo, porque papá siempre tiene razón.

Te lo dije...

Te lo dije…

Comparar… ¡Somos incomparables, somos únicos y eso está genial! Pero les comparamos. Cada vez que le comparas con alguien, le estás transmitiendo que debería ser de otra manera, que no está bien como es.

Así que reflexionemos sobre cómo nos hablaron de pequeñ@s, cómo nos tratamos a nosotr@s mism@s y cómo queremos que se traten nuestr@s hij@s.

Cuanto más te enfades, peor resolverás un conflicto

El conflicto es algo inherente a la vida. Los tenemos con nosotros mismos, con las circunstancia que nos rodean, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra familia, con nuestra pareja, dilemas morales… Y, cómo no, con los hijos.

Cuanto más estrecho es el vínculo que te une a la persona con la que tienes el conflicto, más difícil es solucionarlo. ¿Por qué? Porque es más fácil que nos lo tomemos como algo personal. Y cuanto más personales te tomas las cosas, peor, menos autocontrol tienes para gestionar la situación.

Tal y como he empezado diciendo, hay que partir de que los conflictos no sólo son inherentes a la vida, sino que son oportunidades de mejorar las situaciones. ¿Cómodos? No, pero negarlos no va a hacer que desaparezcan y antes o después se pueden volver en nuestra contra.

Cuando padres y madres me hacen consultas sobre conflictos que tienen con sus hijos, hay un componente de enfado por el simple hecho de que surja el conflicto. Y eso ya es lo primero que nos dificulta poder solventarlo adecuadamente. No es que haya que alegrarse, simplemente hay que aceptarlos como vienen.

Enfadarnos nos resta poder.

Enfadarnos nos resta poder.

De cómo reaccionemos ante los conflictos, dependerá cómo nuestros hijos aprendan a reaccionar. Sean del tipo que sean. En general, hay que enfadarse menos, en el momento oportuno y con la persona adecuada. Cuanto más tranquilos estemos, más eficientes seremos a la hora de resolver el problema que sea.

Podemos enseñarlas a resolver conflictos si nosotros los resolvemos adecuadamente.

Podemos enseñarlas a resolver conflictos si nosotros los resolvemos adecuadamente.

¿Qué hacer entonces para resolver los conflictos adecuadamente?

  • No te tomes nada como personal. Muchas veces padres y madres comentan sobre sus hijos “me ha suspendido dos”, “me ha pisado todo el fregado” o frases por el estilo. Al igual que la gente no nos hace cosas, sino que la gente hace cosas que nos sientan de una u otra manera, con los hijos es lo mismo. Vigila tu lenguaje interno, porque en función de cómo te cuentes lo que sea que te haya pasado, tu reacción podrá ser más o menos controlada por ti.
Escoge un lenguaje interno constructivo.

Escoge un lenguaje interno constructivo.

  • Esto supone ver el conflicto a solventar no como un agravio contra ti o como una desobediencia a tus normas, sino como algo aparte de ti. Como algo entre tú y tu hijo que hay que solventar pero no como una lucha de razones o una comparación constante de argumentos.
  • Escuchar. Dejar que ambas partes hablen desde su visión, tanto de lo que sienten como de lo que piensan y si es en este orden, mejor. Es más fácil entendernos cuando hablamos de cómo nos sentimos porque ahí nos mostramos más vulnerables y abiertos y esto suele generar en el otro empatía y apertura. Si sólo nos comunicamos desde la razón, es más fácil que el otro pretenda convencernos o tener su razón.
  • Piensa que cada vez que reacciones de esta manera ante la resolución de un conflicto con tu hijo, le estarás enseñando formas mejores de que él los gestione, cosa que va a ser muy beneficiosa en sus relaciones.
  • No evites el conflicto, pero tampoco lo busques.
  • Hay que saber darse cuenta de en qué jardines nos metemos y si estamos dispuestos a llegar hasta el final. Si estás cansad@, si has tenido un mal día o si no tienes muy claro lo que hay que solventar, no te metas en materia. Que la resolución de conflictos tenga un poco de planificación y que tú te encuentres en tus mejores facultades para ello.
Si tienes un mal día, aborda el conflicto en otro momento.

Si tienes un mal día, aborda el conflicto en otro momento.

  • Es importante que tengas claro el conflicto, delimitado, bien explicado. No todo lo que te molesta son conflictos.
  • Una vez que vayas dominando el arte de resolver conflictos, puedes incluso empezar a prevenirlos. Como por ejemplo, no anticipando acontecimientos con niños pequeños sobre planes que tienes en el futuro que no sabes si se van a poder materializar o no dar opciones si en el fondo lo que quieres que hagan es lo que tú quieres.

Espero que estas pautas os sirvan para manejaros mejor en vuestro día a día con los conflictos y si hay algo que se me escapa o algún ejemplo concreto que no sepas cómo afrontar, estaré encantada de responder tus dudas.

¿Por qué da tanto miedo ser sincero?

Está claro que decir la verdad es lo correcto, pero ¿por qué a la gente le cuesta tantísimo hacerlo? Hasta el punto de inventarse historias raras, liosas, ¿por qué da tanto miedo ser sincero? Confesar que has cometido un error, cuando engañas a tu pareja, cuando no cuentas las verdaderas razones de por qué acabas una relación…

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Me gustaría llevarme mejor con mi hermano

¿Qué hacer cuando la relación con un hermano no es buena por falta de comunicación, por cosas de la infancia que se han enquistado, cuando se han establecido unos roles y cuando a pesar de pedir perdón y perdonar, la otra parte nunca lo hace?

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