Hoy ha salido el monstruo de mí (parte 1)

Aquí la consulta de una madre en un mal día:

“Hoy mi hijo de casi 4 años le ha metido la mano sucia, muy sucia, a su hermano de menos de un año en la boca, cuando le he dicho mil veces que eso no se hace y le he explicado por qué. Bueno, pues me he encontrado llamando “cerdo” al mayor a la vez que lo miraba con la mirada intimidatoria con la que mi padre me miraba a mí, amenazándole con tirar sus juguetes y castigándole a irse a la cama sin cenar… sigue leyendo

Me preocupa que mi hijo de dos años pueda estar mintiendo.

Ésta es la consulta que me hizo una madre la semana pasada. ¿Puede estar mintiendo? Y si miente, ¿qué debería hacer?

A esa edad no hay una noción clara de qué es realidad y qué no. De hecho hasta las 6 años su mundo de fantasía puede estar muy mezclado con la realidad y eso puede provocar que falten a la verdad sin ser conscientes de ello. En este vídeo,  por ejemplo, pasa esto mismo.

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L@s niñ@s no se portan mal, se portan como niñ@s.

Es tarde tengo escuela de madres y hablaremos sobre los conflictos. Sí, ya sé que el post de la semana pasa iba sobre este  mismo tema, pero me he encontrado con algunas frases en la elaboración de esta sesión que me han encantado.

Muchos de los conflictos que se dan en la vida están relacionados con las expectativas. Quienes me seguís desde hace unos meses, quizás recordéis algunas frases que he repetido en varias ocasiones del tipo “Las expectativas dañan perjudicialmente la felicidad”. Pues con los hijos, ni te cuento.

Dejarnos sorprender por la realidad es mejor que tener expectativas.

Dejarnos sorprender por la realidad es mejor que tener expectativas.

Estamos tan acostumbrados a esperar que las cosas sean de una determinada manera, que cuando no lo son (la mayor parte de las veces), nuestra frustración es altísima, lo cual crea un caldo de cultivo fértil para el conflicto. Podemos planificar nuestro día, proyectar una empresa, programar un viaje; nunca será tal cual lo pensamos, pero puede acercarse.

Peno no podemos planear a nuestro hijo. Y esto quizá podría entrar en contradicción con un post reciente sobre ser reactivo o proactivo. Pero no, porque la diferencia está en idear un niño o idear su educación. Y la base de esta segunda idea es hacerse la siguiente pregunta: ¿para qué educo a mi hij@? Puedes tomarte todo el tiempo que necesites para contestarla. Pueden surgir muchas respuestas.

Sin querer (o queriendo) influenciaros, una respuesta puede ser “que sea feliz”. Pero claro, hay muchas formas de ser feliz. Tu objetivo es uno, amplio, pero se puede manifestar de muchas maneras, ya que la definición de felicidad es “bienestar subjetivo”, es decir, un bienestar propio de uno mismo.

Una forma de contribuir a este objetivo, es respetar a tus hijos como son, aceptándolos. Me encuentro con frecuencia padres y madres frustrados porque sus hijos no les obedecen, porque tratan de salirse con la suya. Esto es fruto de la falsa creencia de que los niños tienen que ser obedientes, sumisos y dóciles. De hecho, su misión, su deber, su obligación para un adecuado desarrollo evolutivo es retarte, desobedecerte.

No lo hacen para fastidiarte.

No lo hacen para fastidiarte.

Que comprendas que forma parte de su naturaleza, te ayudará a cambiar esa creencia y a gestionar los conflictos de forma menos personal. Eso sí, no significa que justifiques sus comportamientos, ya que estos deben ir acompañados de una consecuencia.

Dar una buena educación no es un proceso cómodo.

Dar una buena educación no es un proceso cómodo.

Sé que es difícil tanto cambiar la creencia como poner en práctica una nueva manera de reaccionar ante las “trastadas” de tus hijos, pero es algo que te va a beneficiar a ti directamente. Sí, porque de esta manera, tú serás más dueñ@ de tus actos y te comportarás de la forma que realmente quieres, mostrándote coherente y equilibrad@ ante tus hij@s. No te sentirás culpable por haber gritado demasiado o por poner un castigo exagerado y de esta manera podrás mantenerte firme. De lo contrario, en pleno arrepentimiento, serás una presa fácil ante las caritas de pena de tus hij@s y podrás entrar fácilmente en manipulaciones que no son nada buenas para las relaciones.

¡Espero que os sea útil!

Me siento muy sola en la crianza de mi hijo por parte de mi pareja.

Aquí os dejo esta consulta con mi respuesta más abajo:

“Me siento muy sola en la crianza de mi hijo por parte de mi pareja. Veo que no disfruta del pequeño, y se preocupa de todo menos de él y le grita mucho. Yo tengo que criarlo por los dos y encima me dice que lo consiento demasiado cuando yo creo que lo que hago es hacerle caso y cariño.”

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¿Qué hacer cuando mi hijo de tres años llama “tonto” a todo el mundo?

Ésta es la consulta que me ha hecho una madre:

“Tengo un niño de 3 añitos, que ha empezado a utilizar las palabras “tonto” y “caca”. Cada vez lo hace con más frecuencia. Al principio no le daba importancia porque sólo lo utilizaba en casa y a mi no me molestaba, lo consideraba que era un juego para él. Me decía “hola tonta”,”Es de mentira mama”. Pero lo que no sé como gestionar es cuando lo utiliza fuera de nuestro entorno. Cualquier persona mayor que se le dirige al él, le contesta con “Hola tonto”. O si le preguntan alguna cosa le contesta con la palabra “caca”. Me resulta incomoda la situación, porque la reacción de la otra persona suele ser: “Eso no se dice” o “no seas mal-educado”. Y además que se pueda sentir insultado. Yo entiendo que para él es un juego y no tiene otra intención, y mucho menos la de insultar a esa edad. Yo le he dicho que hay personas que no entienden su juego y que se pueden molestar con esas palabras. Pero él continua diciéndolo y cada vez más. Lo hace tanto con conocidos como no conocidos, (sus abuelos, tíos).

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Van a operar a mi hijo de tres años y no sé muy bien cómo enfocarlo y a la vez atar mis nervios.

Aquí la consulta de una madre sobre cómo actuar ante una intervención que van a practicarle a su hijo de tres años: “Van a operar a mi hijo de tres años y no sé muy bien cómo enfocarlo y a la vez atar mis nervios. ¿Cómo acompañarlo? ¿Hablarle del asunto desde el principio? ¿O eso puede generarle más angustia? ¿Cómo transmitirle tranquilidad y confianza cuando tú eres un manojo de nervios?”

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Lo que he conseguido gracias a la envidia

Me encantan las buenas noticias. Me encanta que me las cuenten. Bueno, con matices. A veces, algunas, me molestan. Es cuando siento envidia. Envidia de la mala, de la única, vaya. Envidia de la buena no existe. Eso será otra cosa, admiración, deseo de tener lo mismo que otro… Pero la envidia siempre conlleva el deseo de que eso que anhelas en otro, lo pierda, para así sentirte bien o menos mal.

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El papel de la familia en la escuela

En esta sesión veremos qué papel debe tener la familia con respecto a la escuela, a sus valores, los docentes, las tareas y demás, para un adecuado desarrollo emocional de l@s niñ@s. Este papel puede ser muy importante en cuanto al desarrollo personal y académico de l@s niños. Actualmente se… sigue leyendo

¿Cómo facilitar la vuelta a la rutina a mis hij@s después de las Navidades?

Retomar la rutina después de Navidad es duro para todos. Poner en marcha el funcionamiento de la familia tras tantos días de fiesta, emociones, celebraciones, encuentros, viajes, novedades… puede alterar a cualquiera. En este vídeo podemos ver cómo es la vuelta al cole: http://videos.lainformacion.com/espana/comienza-la-vuelta-al-cole-despues-de-la-navidad_Biuh6ABsEfCjceUJaAwJr3/

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