La buena educación no nos ha hecho nada felices

El otro día, pensando sobre la asertividad, me di cuenta de que muchos de los comportamientos que hemos llamado “de buena educación” acaban creando seres pasivos, frustrados e hipócritas. Ya sé que empiezo un poco a lo bestia, pero es que… no es para menos. Otros no eh, los que se basan en el respeto y en la cordialidad, no. Como los de esta cafetería de Girona, éstos me encantan…

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Las cosas de tu hij@ no son “sus” cosas.

Al menos si eso significa hacer con ellas lo que le dé la gana.

Si quieres hij@s agradecid@s, enséñales a tratar bien las cosas.

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¡Sé inteligente y adáptate!

¿Por qué es importante ser flexible?

Yo estudié Educación Especial y se me quedó muy grabada una de las definiciones de inteligencia que escuché durante la carrera. Los coeficientes mentales se medían a través de tests psicotécnicos que hacían los alumnos. Estos tests daban como resultado un numerito y eso decía si se les escolarizaba en un centro educativo ordinario o en uno de educación especial. sigue leyendo

El final… del campus… llegó…

¡Hola! ¡Ya estoy de vuelta! Siento mucho esta ausencia, pero no había previsto que la actividad de este verano iba a ser tan frenética…

Y es de eso de lo que os quiero hablar.

Como muchos sabréis, este verano en Ansó he llevado a cabo junto con dos compañeros, el campus de verano “Creatividad, movimiento y emociones”. Ha sido una actividad con niñ@s de 4 a 12 años en la que hemos pasado todas las mañanas aprendiendo sobre deportes, manualidades, cultura, flora, fauna, idiomas, cante, baile y, cómo no, emociones.

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Mi hijo coge todo lo que le apetece del colegio.

La duda de una madre:

“Tengo un “problema” con mi hijo que acaba de cumplir los 5 años. Te comento, siempre le han gustado los juguetes de los demás, pero imagino que como a muchos niños, pero lleva una temporada que coge todo lo que le apetece del colegio. Son cosas pequeñas, tontadas que no sirven realmente para nada, pero, claro, las coge. Hoy me lo han comentado en el colegio porque ya le hice devolver unas fichas que había cogido y hoy ha vuelto a hacerlo. Nosotros le decimos lo mal que está hacer esas cosas, pero sigue con la misma actitud… La situación de casa no ha cambiado en ningún aspecto. Si me puedes dar alguna guía te lo agradeceré…. estoy perdidísima… gracias de nuevo.”

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Ya sé que me quieres, pero no me des consejos.

¿A que a veces no cuentas cosas a algunas personas porque ya sabes lo que te van a decir? Me refiero a cosas importantes, que te preocupan, que te inquietan, que te duelen… ¿A que a veces te callas cosas que sientes, que temes, que planificas porque no confías en que la reacción de los demás vaya a ser de ayuda?

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Las prisas son nuestras, no de l@s niñ@s.

El otro día observaba a mi sobrina, que casi tiene 6 años. Íbamos con cierta prisa, era sábado y todo era ocio, pero teníamos que salir de casa ya. Yo había decidido peinarla, pero antes su madre le había dado la orden de que recogiera alguna cosa de su cuarto. Así que yo la esperaba en la puerta del baño.

La prisa es nuestra, no de l@s niñ@s.

La prisa es nuestra, no de l@s niñ@s.

Ella, iba haciendo a su ritmo lo que le habían dicho, pero se entretenía subiéndose los calcetines, observando algunos de los juguetes que estaba recogiendo… En fin, que disfrutaba de llevar a cabo esa tarea, a su manera, a su ritmo.

Cualquier cosa puede fascinarles y necesitar observarla durante un buen rato.

Cualquier cosa puede fascinarles y necesitar observarla durante un buen rato.

En otras ocasiones, yo misma le hubiera metido prisa, pero me pareció tan enternecedora la situación… Imagino que sentí el placer de hacer las cosas despacio, que me hubiera gustado que respetaran mi ritmo, que me permitieran ocuparme de mí misma poniéndome los calcetines a la misma altura… Porque a veces, de mayor, lo hago. Me quedo un rato parada, observando algo, como hipnotizada, me recreo quieta en algo que miro o pienso… Y ese rato es oro.

Eso me pasa cuando estoy en el río.

Eso me pasa cuando estoy en el río.

Las prisas destruyen el momento presente, la espontaneidad, la naturalidad.

Precisamente, ese mismo día, había salido a relucir en la sesión de escuela de padres y madres, el tema de las prisas. Nuestro estilo de vida es incompatible con dar una educación emocional. Al menos, nos lo pone muy difícil.

El estrés, el consumismo, la importancia de lo material, la poca introspección a la que estamos acostumbrados… Los valores de nuestra sociedad van a ponérnoslo muy difícil. Es harto complicado tratar de hacer las cosas bien cuando tenemos que nadar a contracorriente.

Reflexiona sobre esto cada vez que vayas a sentirte mal por creer que podrías haberlo hecho mejor.

Y por eso la educación emocional es “taaaaan difícil”. Pero da tanto gusto permitirte momentos en los que apartas todos esos obstáculos y dejas que lo natural sea lo protagonista… Últimamente, mis alumn@s, me cuentan cómo van poniendo en práctica trucos de los que les hablo y cómo van funcionando… ¡Me pongo tan contenta…!

Claro que no dejé que mi sobrina se entretuviera todo lo que le diera la gana, le fui recordando que estaba esperándola para peinarla porque nos queríamos ir y enseguida lo hicimos. Pero para mí lo fácil hubiera sido pegarle el grito con sus correspondientes juicios tal como: “Pero, ¿vienes o no? Mira que como no vengas ya, ¡no nos va a dar tiempo!  ¡Déjate esos calcetines que lo que tienes que hacer ahora es recoger! Que por cierto, ya podrías haberlo hecho antes… Si es que… vaya pachorra que tienes chica… No me quiero imaginar lo que deben ser las mañanas en esta casa…”. Por ejemplo.

¿Qué efectos tiene esta actuación? Estrés, culpabilidad, confusión por los mensajes contradictorios (entonces, ¿recojo o no?), lo importante es hacer las cosas rápido, mi criterio no es válido, sólo debo hacer lo que me dicen, etc.

Ya sé que cambiar el estilo de vida no es fácil, pero hay muchas cosas que se pueden hacer con respecto a las prisas y el estrés, principalmente tomarse las cosas con más calma y crear prioridades.

Estoy contenta de haber hecho este pequeño cambio que entraña un mayor respeto al ritmo de l@s niñ@s, porque de alguna manera surgió gracias a sentir empatía con mi sobrina y de alguna manera conecté con la niña que fui y cómo me hubiera gustado que me trataran a mí.

He conocido a alguien, ¿cómo se lo cuento a mi hijo?

Estoy separada desde hace unos años y tengo un hijo de 8. Vivo en un pueblo y estoy conociendo a una persona con la que podría comenzar una relación. No me gustaría que mi hijo se enterase por otras personas de esto pero tampoco sé muy bien qué contarle…

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¿Por qué da tanto miedo ser sincero?

Está claro que decir la verdad es lo correcto, pero ¿por qué a la gente le cuesta tantísimo hacerlo? Hasta el punto de inventarse historias raras, liosas, ¿por qué da tanto miedo ser sincero? Confesar que has cometido un error, cuando engañas a tu pareja, cuando no cuentas las verdaderas razones de por qué acabas una relación…

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