A ver si vas a ser el peor jefe que has tenido nunca…

Creo que nos han comido el coco con eso de la jornada laboral. No sé, ocho horas es un montón de tiempo. Aunque te encante tu trabajo.

sigue leyendo

Cuando todo va bien

TODO. Cuando las cosas mejoran. Cuando se apartan los nubarrones. Cuando el camino te brinda una ligera cuesta abajo y todo va rodado. Cuando no hace ni frío ni calor y la temperatura es ideal.

¿No te da por pensar cuándo acabará? ¿No te da miedo que suceda algo que acabe con esta buena racha? Una enfermedad, un accidente, una desgracia…

sigue leyendo

No tardes demasiado en darte cuenta

El otro día me llegó por alguna red social un mensaje que decía algo así como “Te pegaste toda la vida esperando a que sucediera el milagro sin darte cuenta de que el milagro eras tú”.

Y me gustó un montón.

sigue leyendo

¿Me ha servido estar agradeciendo 21 días los problemas que no tengo?

Hace unas semanas comencé el reto “Agradecer los problemas que no tengo”. Le llamé reto por ponerle un nombre, pero simplemente fue hacer tres agradecimientos diarios sobre problemas que no había tenido.

sigue leyendo

Lo que he hecho por mí

La semana pasada estuve en Zaragoza, como suelo hacer una vez al mes.

Este otoño que terminó ayer ha sido un bálsamo. Y eso que es mi estación más temida, con tan pocas horas de sol… Será por compensar el anterior…

sigue leyendo

¿Qué te apetece que te pase hoy?

Algunos días, al despertarme, antes de levantarme, pienso en todas las cosas chulas que quiero que me pasen.

sigue leyendo

Me preocupa que mi hijo de dos años pueda estar mintiendo.

Ésta es la consulta que me hizo una madre la semana pasada. ¿Puede estar mintiendo? Y si miente, ¿qué debería hacer?

A esa edad no hay una noción clara de qué es realidad y qué no. De hecho hasta las 6 años su mundo de fantasía puede estar muy mezclado con la realidad y eso puede provocar que falten a la verdad sin ser conscientes de ello. En este vídeo,  por ejemplo, pasa esto mismo.

sigue leyendo

Mi hijo coge todo lo que le apetece del colegio.

La duda de una madre:

“Tengo un “problema” con mi hijo que acaba de cumplir los 5 años. Te comento, siempre le han gustado los juguetes de los demás, pero imagino que como a muchos niños, pero lleva una temporada que coge todo lo que le apetece del colegio. Son cosas pequeñas, tontadas que no sirven realmente para nada, pero, claro, las coge. Hoy me lo han comentado en el colegio porque ya le hice devolver unas fichas que había cogido y hoy ha vuelto a hacerlo. Nosotros le decimos lo mal que está hacer esas cosas, pero sigue con la misma actitud… La situación de casa no ha cambiado en ningún aspecto. Si me puedes dar alguna guía te lo agradeceré…. estoy perdidísima… gracias de nuevo.”

sigue leyendo

Si quieres, puedes parar el tiempo.

El tiempo no pasa despacico, pasa volando, van cayendo los días uno tras otro y de repente nos decimos “¡pero ya estamos casi en verano! ¡Se me ha pasado volando!” O al menos a mí me pasa.

sigue leyendo

Las prisas son nuestras, no de l@s niñ@s.

El otro día observaba a mi sobrina, que casi tiene 6 años. Íbamos con cierta prisa, era sábado y todo era ocio, pero teníamos que salir de casa ya. Yo había decidido peinarla, pero antes su madre le había dado la orden de que recogiera alguna cosa de su cuarto. Así que yo la esperaba en la puerta del baño.

La prisa es nuestra, no de l@s niñ@s.

La prisa es nuestra, no de l@s niñ@s.

Ella, iba haciendo a su ritmo lo que le habían dicho, pero se entretenía subiéndose los calcetines, observando algunos de los juguetes que estaba recogiendo… En fin, que disfrutaba de llevar a cabo esa tarea, a su manera, a su ritmo.

Cualquier cosa puede fascinarles y necesitar observarla durante un buen rato.

Cualquier cosa puede fascinarles y necesitar observarla durante un buen rato.

En otras ocasiones, yo misma le hubiera metido prisa, pero me pareció tan enternecedora la situación… Imagino que sentí el placer de hacer las cosas despacio, que me hubiera gustado que respetaran mi ritmo, que me permitieran ocuparme de mí misma poniéndome los calcetines a la misma altura… Porque a veces, de mayor, lo hago. Me quedo un rato parada, observando algo, como hipnotizada, me recreo quieta en algo que miro o pienso… Y ese rato es oro.

Eso me pasa cuando estoy en el río.

Eso me pasa cuando estoy en el río.

Las prisas destruyen el momento presente, la espontaneidad, la naturalidad.

Precisamente, ese mismo día, había salido a relucir en la sesión de escuela de padres y madres, el tema de las prisas. Nuestro estilo de vida es incompatible con dar una educación emocional. Al menos, nos lo pone muy difícil.

El estrés, el consumismo, la importancia de lo material, la poca introspección a la que estamos acostumbrados… Los valores de nuestra sociedad van a ponérnoslo muy difícil. Es harto complicado tratar de hacer las cosas bien cuando tenemos que nadar a contracorriente.

Reflexiona sobre esto cada vez que vayas a sentirte mal por creer que podrías haberlo hecho mejor.

Y por eso la educación emocional es “taaaaan difícil”. Pero da tanto gusto permitirte momentos en los que apartas todos esos obstáculos y dejas que lo natural sea lo protagonista… Últimamente, mis alumn@s, me cuentan cómo van poniendo en práctica trucos de los que les hablo y cómo van funcionando… ¡Me pongo tan contenta…!

Claro que no dejé que mi sobrina se entretuviera todo lo que le diera la gana, le fui recordando que estaba esperándola para peinarla porque nos queríamos ir y enseguida lo hicimos. Pero para mí lo fácil hubiera sido pegarle el grito con sus correspondientes juicios tal como: “Pero, ¿vienes o no? Mira que como no vengas ya, ¡no nos va a dar tiempo!  ¡Déjate esos calcetines que lo que tienes que hacer ahora es recoger! Que por cierto, ya podrías haberlo hecho antes… Si es que… vaya pachorra que tienes chica… No me quiero imaginar lo que deben ser las mañanas en esta casa…”. Por ejemplo.

¿Qué efectos tiene esta actuación? Estrés, culpabilidad, confusión por los mensajes contradictorios (entonces, ¿recojo o no?), lo importante es hacer las cosas rápido, mi criterio no es válido, sólo debo hacer lo que me dicen, etc.

Ya sé que cambiar el estilo de vida no es fácil, pero hay muchas cosas que se pueden hacer con respecto a las prisas y el estrés, principalmente tomarse las cosas con más calma y crear prioridades.

Estoy contenta de haber hecho este pequeño cambio que entraña un mayor respeto al ritmo de l@s niñ@s, porque de alguna manera surgió gracias a sentir empatía con mi sobrina y de alguna manera conecté con la niña que fui y cómo me hubiera gustado que me trataran a mí.