El tema de las rabietas y la seriedad que merece

Vamos a tomarnos las cosas con la seriedad que merecen.

Me viene a la cabeza este vídeo que colgué hace ya tiempo, en el que se ve como un niño de unos dos años va persiguiendo a alguno de sus progenitores por casa con una rabieta tremenda, pero que curiosamente sólo expresa cuando es consciente de que lo están viendo.

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Y tú, ¿perdonas u olvidas?

Se nos ha planteado siempre esta dicotomía como única forma de reaccionar ante los agravios. Pero desde la inteligencia emocional, no es correcto.

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Mamá, ¿y ahora qué hago?

Queda una semana de vacaciones y no sé cómo lo llevaréis con los niños. Los periodos vacacionales en los que el tiempo no está estructurado, son muy diferentes al día a día. Como comento en muchos posts, los niños necesitan límites hasta en vacaciones, por eso os voy a dar unas pautas para esta segunda mitad de las vacaciones.

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Cómo gestionar el exceso de regalos que recibe tu hij@

Aquí la duda de una madre sobre cómo gestionar el tema de lo que otras personas le regalan a su hija de un año.

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La buena educación no nos ha hecho nada felices

El otro día, pensando sobre la asertividad, me di cuenta de que muchos de los comportamientos que hemos llamado “de buena educación” acaban creando seres pasivos, frustrados e hipócritas. Ya sé que empiezo un poco a lo bestia, pero es que… no es para menos. Otros no eh, los que se basan en el respeto y en la cordialidad, no. Como los de esta cafetería de Girona, éstos me encantan…

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Cuando tu hij@ se enfada contigo

El enfado es un conflicto típico en el ámbito de las relaciones sociales. Como todos los conflictos, es incómodo. Es lo que tienen los conflictos, que nos sacan de nuestra zona de confort. Quizá no son agradables, no, no lo son, a quién voy a engañar… Pero tampoco son dramas o catástrofes y, afrontarlos adecuadamente, puede hacernos crecer cada día.

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L@s niñ@s no se portan mal, se portan como niñ@s.

Es tarde tengo escuela de madres y hablaremos sobre los conflictos. Sí, ya sé que el post de la semana pasa iba sobre este  mismo tema, pero me he encontrado con algunas frases en la elaboración de esta sesión que me han encantado.

Muchos de los conflictos que se dan en la vida están relacionados con las expectativas. Quienes me seguís desde hace unos meses, quizás recordéis algunas frases que he repetido en varias ocasiones del tipo “Las expectativas dañan perjudicialmente la felicidad”. Pues con los hijos, ni te cuento.

Dejarnos sorprender por la realidad es mejor que tener expectativas.

Dejarnos sorprender por la realidad es mejor que tener expectativas.

Estamos tan acostumbrados a esperar que las cosas sean de una determinada manera, que cuando no lo son (la mayor parte de las veces), nuestra frustración es altísima, lo cual crea un caldo de cultivo fértil para el conflicto. Podemos planificar nuestro día, proyectar una empresa, programar un viaje; nunca será tal cual lo pensamos, pero puede acercarse.

Peno no podemos planear a nuestro hijo. Y esto quizá podría entrar en contradicción con un post reciente sobre ser reactivo o proactivo. Pero no, porque la diferencia está en idear un niño o idear su educación. Y la base de esta segunda idea es hacerse la siguiente pregunta: ¿para qué educo a mi hij@? Puedes tomarte todo el tiempo que necesites para contestarla. Pueden surgir muchas respuestas.

Sin querer (o queriendo) influenciaros, una respuesta puede ser “que sea feliz”. Pero claro, hay muchas formas de ser feliz. Tu objetivo es uno, amplio, pero se puede manifestar de muchas maneras, ya que la definición de felicidad es “bienestar subjetivo”, es decir, un bienestar propio de uno mismo.

Una forma de contribuir a este objetivo, es respetar a tus hijos como son, aceptándolos. Me encuentro con frecuencia padres y madres frustrados porque sus hijos no les obedecen, porque tratan de salirse con la suya. Esto es fruto de la falsa creencia de que los niños tienen que ser obedientes, sumisos y dóciles. De hecho, su misión, su deber, su obligación para un adecuado desarrollo evolutivo es retarte, desobedecerte.

No lo hacen para fastidiarte.

No lo hacen para fastidiarte.

Que comprendas que forma parte de su naturaleza, te ayudará a cambiar esa creencia y a gestionar los conflictos de forma menos personal. Eso sí, no significa que justifiques sus comportamientos, ya que estos deben ir acompañados de una consecuencia.

Dar una buena educación no es un proceso cómodo.

Dar una buena educación no es un proceso cómodo.

Sé que es difícil tanto cambiar la creencia como poner en práctica una nueva manera de reaccionar ante las “trastadas” de tus hijos, pero es algo que te va a beneficiar a ti directamente. Sí, porque de esta manera, tú serás más dueñ@ de tus actos y te comportarás de la forma que realmente quieres, mostrándote coherente y equilibrad@ ante tus hij@s. No te sentirás culpable por haber gritado demasiado o por poner un castigo exagerado y de esta manera podrás mantenerte firme. De lo contrario, en pleno arrepentimiento, serás una presa fácil ante las caritas de pena de tus hij@s y podrás entrar fácilmente en manipulaciones que no son nada buenas para las relaciones.

¡Espero que os sea útil!

Digo que no menos de lo que querría

Lo admito. Soy consciente. Creo que lo hago porque sigo dependiendo de la aprobación ajena más de lo que me gustaría. Y sé que la base está en la autoestima. Estoy en ello, trabajándomela, pero al igual que las relaciones hay que cuidarlas, la que tenemos con nosotros mismos, también.

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