Hoy ha salido el monstruo de mí (parte 1)

Aquí la consulta de una madre en un mal día:

“Hoy mi hijo de casi 4 años le ha metido la mano sucia, muy sucia, a su hermano de menos de un año en la boca, cuando le he dicho mil veces que eso no se hace y le he explicado por qué. Bueno, pues me he encontrado llamando “cerdo” al mayor a la vez que lo miraba con la mirada intimidatoria con la que mi padre me miraba a mí, amenazándole con tirar sus juguetes y castigándole a irse a la cama sin cenar… sigue leyendo

Me preocupa que mi hijo de dos años pueda estar mintiendo.

Ésta es la consulta que me hizo una madre la semana pasada. ¿Puede estar mintiendo? Y si miente, ¿qué debería hacer?

A esa edad no hay una noción clara de qué es realidad y qué no. De hecho hasta las 6 años su mundo de fantasía puede estar muy mezclado con la realidad y eso puede provocar que falten a la verdad sin ser conscientes de ello. En este vídeo,  por ejemplo, pasa esto mismo.

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¿Corto la relación con mis padres para que no me hagan daño?

Aquí os dejo la consulta y mi respuesta sobre cómo gestionar la relación con los padres cuando somos adultos.

“Quería saber si es conveniente cortar del todo la relación y alejarse de tus padres cuando la relación esta haciéndote daño y no la puedes arreglar. El tema es que me separé y fui a vivir a un piso vacío suyo pagando gastos y un alquiler simbólico. Eso les dio derecho a tratarme como si tuviera trece años con normas y críticas continuas. Me decían continuamente que ésa no era mi casa y que me buscara una casa donde vivir… Muchos enfados… Hasta que ya ni cuando nos veíamos de vez en cuando podían mostrar alegría, siempre broncas y normas y críticas hacia mí. sigue leyendo

Ingredientes de unas buenas vacaciones de verano

Oficialmente ya son vacaciones y l@s niñ@s no tienen cole, pero aún así necesitan unas rutinas, ya que el descontrol y la falta de límites, aunque no lo parezca, les genera bastante inseguridad.

Las vacaciones de verano a l@s niñ@s pueden parecerles eternas, no es como a nosotr@s, que se nos pasan volando y, por ello, puede haber tiempo para todo.

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Sutiles faltas de respeto a l@s niñ@s

Como ya sabéis, entre otras cosas, me dedico a dar cursos a padres y madres sobre cómo educar con inteligencia emocional a l@s niñ@s. Trato de hacer bastante hincapié en el respeto ya que es una importante base para la autoestima que desarrollen en un futuro y una especie de garantía para una buena salud mental. Mira a tu hij@ como alguien aparte de ti, con curiosidad, sin expectativas, sin juicio, sin opinión.

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Cuando tu hij@ se enfada contigo

El enfado es un conflicto típico en el ámbito de las relaciones sociales. Como todos los conflictos, es incómodo. Es lo que tienen los conflictos, que nos sacan de nuestra zona de confort. Quizá no son agradables, no, no lo son, a quién voy a engañar… Pero tampoco son dramas o catástrofes y, afrontarlos adecuadamente, puede hacernos crecer cada día.

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¿Qué contestar a mi hij@ cuando me pregunta…

… por el sexo? … si los reyes son los padres? … si el abuelo se ha ido al cielo? … qué es la regla? … si yo me voy a morir? … si él se va a morir? … qué pasará cuando se muera? … por qué le he dicho a su profe que estaba malo si lo que habíamos hecho era irnos al pueblo? … si es guap@? … si es list@?

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Mi hijo coge todo lo que le apetece del colegio.

La duda de una madre:

“Tengo un “problema” con mi hijo que acaba de cumplir los 5 años. Te comento, siempre le han gustado los juguetes de los demás, pero imagino que como a muchos niños, pero lleva una temporada que coge todo lo que le apetece del colegio. Son cosas pequeñas, tontadas que no sirven realmente para nada, pero, claro, las coge. Hoy me lo han comentado en el colegio porque ya le hice devolver unas fichas que había cogido y hoy ha vuelto a hacerlo. Nosotros le decimos lo mal que está hacer esas cosas, pero sigue con la misma actitud… La situación de casa no ha cambiado en ningún aspecto. Si me puedes dar alguna guía te lo agradeceré…. estoy perdidísima… gracias de nuevo.”

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Una razón por la que es tan difícil educar desde el respeto.

Poner atención en el lenguaje que utilizamos, es muy importante tanto en el trato que nos damos a nosotros mismos como en el que damos a los demás.

¿Eres consciente de cuánto te criticas? ¿O de cuánto te comparas? Si nos ponemos a analizar lo que nos decimos, alucinaríamos de lo crueles que somos con nosotros mismos. Pero con los demás, no nos quedamos cortos, porque proyectamos en ellos lo que no soportamos de nosotros.

Aunque cambie la forma, el castigo puede seguir existiendo.

Aunque cambie la forma, el castigo puede seguir existiendo.

Educamos como nos han educado y repetimos, nos guste o no. A no ser que nos hagamos conscientes de esta repetición, paremos y reflexionemos sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos y, conscientemente, elaboremos una forma mejor.

Lo he comentado en otros posts: educar a tu hij@ te enfrenta con el niño que fuiste. Y mientras no te reconcilies con él, te perdones y trates de quererte de forma incondicional, seguirás castigándolo por lo que tú no te perdonas.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Tener un hijo nos conecta con nuestro niño interior.

Puede que suene muy extremo este planteamiento. Si tu infancia ha sido tratada con respeto, si te han querido de forma incondicional, si no fueron duros contigo tus padres, probablemente tengas mayor facilidad para ser comprensiv@ con tu hij@.

Pero por desgracia, no todo el mundo tiene esa suerte y cuando se encuentran con sus hij@s, a menudo se descubren haciendo lo mismo que sus padres hacían con ell@s.

Desde un enfoque psicoanalista, mientras no resolvamos nuestros problemas con nuestro niño interior, seguiremos teniendo problemas para educar a nuestr@s hij@s de una manera sana y coherente.

Lo que “funcionó” con nosotros no tiene por qué hacerlo con nuestros hijos, afortunadamente. Las incoherencias, los gritos, los castigos desproporcionados, el miedo, las faltas de respeto, los chantajes psicológicos, las manipulaciones… Pueden dar resultado a corto plazo, pero a largo plazo son bastante destructivos. Es hora de abandonar lo que realmente no sirvió con nosotr@s. No hemos muerto en el intento, no nos mató, pero podríamos tratar de evitárselo a las generaciones venideras.

Trabajo con adultos que arrastran secuelas psicológicas importantes por la educación que han recibido en su infancia, por la severidad con la que han sido tratadas, por las relaciones tóxicas en las que se han criado, por los chantajes que aún a día de hoy les minan la autoestima…

Tomemos conciencia de la importancia que tiene nuestro lenguaje en nuestr@s hij@s, pero antes, perdonemos al niño que fuimos.

No fuimos malos, no fuimos trastos, no fuimos torpes, no fuimos vagos, no fuimos irresponsables, no fuimos marranos. Fuimos niños tratando de aprender a vivir y a relacionarnos y que fallamos intentándolo, como todo aprendizaje, pero también acertamos, aunque se nos felicitara poco por ello.

Una vez asimilado esto, trataremos con mayor comprensión y respeto a l@s pequeñ@s.

Que tus hij@s decidan lo que son.

Describir el comportamiento de los demás y opinar sobre él es de mala educación, ¿lo sabías?

Pues entonces hemos sido educad@s por personas extremadamente maleducadas porque yo desde que tengo uso de razón he escuchado mensajes que me describían: si me parecía a mi madre, que era más lista que las pesetas, qué peluda era, qué vaga era, que esperaban que sacara buenas notas, que era muy desobediente… El lenguaje que utilizamos es muy poderoso, estructura nuestra realidad y la de nuestr@s hij@s. Debemos acostumbrarnos a ser más neutros con el lenguaje a la hora de describir sus actitudes y partir de un mayor respeto.

¿A quién le das poder para que te cuente la realidad?

¿A quién le das poder para que te cuente la realidad?

La verdad es que si nos ponemos a hablar, qué difícil es hacerlo correctamente desde el punto de vista de la inteligencia emocional… La comunicación entre iguales es complicada. Educar es un acto que hacemos a través de la comunicación verbal también. Aunque si me seguís, habréis detectado que abogo más por el ejemplo que por la palabra.

Muchas veces utilizamos mensajes poco respetuosos porque dan un rápido resultado en cuanto a lo que queremos conseguir de la conducta de nuestr@s hij@s. Pero esos mensajes van llenando el recipiente del cual se nutre lo que ellos piensan de ell@s mism@s.

Nuestras palabras son semillas.

Nuestras palabras son semillas.

Creo que podríamos estar más callad@s, calibrar mucho más lo que decimos y cómo lo decimos y para que lo decimos. Porque las palabras tienen una gran influencia en la conducta de l@s niñ@s, en su pensamiento y en su forma de tratarse.

Cuando somo pequeñ@s, no podemos hacer oídos sordos.

Cuando somo pequeñ@s, no podemos hacer oídos sordos.

La forma en que hablamos a l@s niñ@s se convierte en su voz interna.

Fijaos el gran poder que tenéis sobre su autoestima. Creo que para unos padres, que su hij@ tenga una buena autoestima es súper importante. Pues es tan fácil como tratarles siempre con respeto. Bien, la teoría está clara, ¿pero qué es exactamente respetuoso?

  • ¡Eres la más guapa del mundo!
  • ¡Qué mentiroso eres!
  • ¿Te quedas a dormir en casa de tu amiguit@? ¿Me dejas sol@?
  • Sacar un 7 no es suficiente.
  • Eres una vaga.
  • ¡Cómo te estás poniendo, eh!
  • Hablar de ellos con otras personas como si no estuvieran.
  • Tú sabrás lo que tienes que hacer.
  • A ver cuánto te dura esta vez el capricho…
  • No vas a poder, ya lo hago yo, lo vas a romper, te vas a… (caer, manchar, hacer daño…).
  • Mira a tu hermano, qué bien se porta, no como tú.

Las frases que empiezan con “eres”, ¡peligro! Van a construir su autoconcepto, lo que opinen de ell@s mism@s. Mira los estragos que tiene en los adultos, pues imagina en l@s niñ@s.

Mucho ojito con los chantajes psicológicos. Ell@s nos quieren y nosotr@s a ell@s, ¿no? Pues dejemos que  nos lo expresen libremente y sin coacción. Si no, pueden tener problemas de dependencia afectiva en sus futuras relaciones.

No somos futurólog@s, ¿no? Pero para nuestr@s hij@s, somos dioses y lo que digamos va a misa. ¿Qué papá dice que me voy a caer? Pues me caigo, porque papá siempre tiene razón.

Te lo dije...

Te lo dije…

Comparar… ¡Somos incomparables, somos únicos y eso está genial! Pero les comparamos. Cada vez que le comparas con alguien, le estás transmitiendo que debería ser de otra manera, que no está bien como es.

Así que reflexionemos sobre cómo nos hablaron de pequeñ@s, cómo nos tratamos a nosotr@s mism@s y cómo queremos que se traten nuestr@s hij@s.