Cómo gestionar el exceso de regalos que recibe tu hij@

Aquí la duda de una madre sobre cómo gestionar el tema de lo que otras personas le regalan a su hija de un año.

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Todo lo que hago mal para no tolerar la frustración

Os propongo un ejercicio. A ver si detectáis todo lo que hago mal para no tolerar mi frustración.

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Me alegro de no haber sido tan buena

Mi niñez no fue feliz. Tampoco desgraciada. Tengo excelentes recuerdos de ella a la vez que otros muy desagradables.

Quienes hemos hecho un trabajo personal, solemos desmontar el mito de la infancia feliz. Aunque a veces, demasiado.

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La buena educación no nos ha hecho nada felices

El otro día, pensando sobre la asertividad, me di cuenta de que muchos de los comportamientos que hemos llamado “de buena educación” acaban creando seres pasivos, frustrados e hipócritas. Ya sé que empiezo un poco a lo bestia, pero es que… no es para menos. Otros no eh, los que se basan en el respeto y en la cordialidad, no. Como los de esta cafetería de Girona, éstos me encantan…

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Un buen amigo puede no alegrarse de que las cosas te vayan bien y sigue siendo un buen amigo

Esta semana compartí este vídeo en el que el mensaje principal decía que no contases tu proyectos si querías que llegaran a buen término ya que la gente se alegra de que te vaya bien, pero no más que a ellos.

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Antídoto contra la desilusión

Llevo unos días viendo, leyendo, escuchando muchas opiniones, muchas críticas, la gente está enfadada, decepcionada, desilusionada, frustrada… No sé si esto acabará en resignación o en aceptación o en ver la parte buena de las cosas… Pero si sé que depende de cada uno de nosotr@s.

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Empiezo a llevar mejor eso de fallar…

¡No! ¡Horror! Ha sucedido una de las cosas que más temía… Y si has leído el post “Se me olvida que me voy a morir” quizá ya hayas adivinado qué es…

Pues ha llegado el momento en el que no me puedo abrochar el pantalón… Bueno, me lo puedo abrochar, pero parezco una morcillica y además es incómodo de narices.

Hoy os voy a hablar sobre lo mal que llevo equivocarme. Porque para mí, coger más kilos es cometer un error. Quizá el error está en pensar que es un error.

A mí me encanta comer y a veces lo hago con ansiedad. No soy delgada, estoy dentro de “lo normal” y si como de más, lo normal es que suba de peso, o al menos de volumen. Hasta hace un año me estaba manteniendo muy a gusto con mi cuerpo, comiendo sano y cometiendo algún exceso de vez en cuando. Tengo un par de vaqueros que me voy poniendo para controlar que me caben, son como la medida que me indica si sigo bien o si me paso.

Pero un día leí que eso de tener una prenda de referencia no era nada bueno porque aunque a lo mejor te hubiera cabido en su momento, el cuerpo cambia y no puede ser el único criterio para seguir adelgazando.

No poder abrochar el pantalón no puede ser motivo de enfado...

No poder abrochar el pantalón no puede ser motivo de enfado…

Pues yo esto lo hacía muchísimo, me sometía mensualmente a mis propios controles y, cómo no, a las consecuencias negativas que consideraba oportunas en el caso de que no me cupieran. Además de incrementar en 20 y para siempre el número de abdominales cada día y restringir más los alimentos que yo consideraba que engordaban, me ponía esos pantalones durante ese día como castigo. Eso me suponía dolor de barriga y bastante incomodidad.

Esos que me señalan, son yo.

Esos que me señalan, son yo.o,

El día que me di cuenta de que eso era un trato muy poco amable por mi parte, un maltrato con todas las letras, dejé de hacerlo. Dejé de castigarme físicamente pero no dejé de enfadarme cada vez que me notaba un aumento de peso.

Y durante los últimos meses, he dejado de ponerme esos pantalones a modo de examen. ¿Y qué ha pasado? Que me he ido a poner otros y tampoco me venían bien. Y se ha puesto en marcha automáticamente el proceso de enfadarme y tomar represalias.

Pero lo he parado a tiempo. He decidido ser más comprensiva conmigo. Ya no quiero más castigos y, menos, impuestos por mí. ¿Estamos locos o qué? Prefiero mayor comprensión de por qué ha pasado, escuchar mis razones, ver en qué me estaba equivocando, asesorarme… Y, mientras tanto, gustarme con mis kilitos demás, no despreciarme por haber “fallado” y pretender un estado de salud bueno antes que la estética, que es lo que había hecho hasta ahora.

Yo creo que mejor...

Yo creo que mejor…

Y me siento mejor. Siento que tengo más el control sobre lo que me pasa, me doy soluciones más adecuadas y, lo mejor, no me siento culpable.

Todo esto es cuestión de tomar conciencia de mis miedos a la pérdida del control sobre mi conducta, de mi creencia errónea de que el castigo es bueno, de que mi autoestima depende de cómo yo me trate, de desarrollar mi capacidad autocontrol y de responder con cariño a mis necesidades y no desde el desprecio o el desamor.

Es difícil romper con estas costumbres, pero sienta tan bien…

Sesión de formación a maestros: Emociones y sentimientos

Sobre la gestión de emociones, el reconocimiento de las emociones del alumnado por parte de sus maestr@s, la importancia de enseñarles a l@s propi@s niñ@s que reconozcan sus emociones, saberlas manejar desde el adulto adecuadamente, etc. También haremos hincapié en qué emociones se pueden ir trabajado a partir de qué edad.… sigue leyendo

¿Qué hacer cuando un niño pega a mi hijo delante de su padres y éstos no le dicen nada?

Con cierta frecuencia me hacen consultas de este tipo, y he decidido contestarlas públicamente, puesto que creo que hay muchas gente que se puede sentir identificada y beneficiada.

Me contaba una pareja con hijos, que suele coincidir con frecuencia con otra pareja con hijos (niños que rondan los seis años), en el parque, a la salida de las actividades extraescolares y demás, algo que les estaba sucediendo y que no tenían muy claro cómo actuar.

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